Por Ramiro Morales
Los dos paros petroleros que lanzó el sindicato que conduce Guillermo Pereyra fueron los temas excluyentes de la semana que pasó.
No fue una medida de fuerza más, como las que suele lanzar el poderoso sindicato. Fue una forma de elevar un mensaje claro a la política energética que viene implementando el gobierno nacional.
Guillermo Pereyra explicó que las razones del paro estaban fundadas en un plus por zona desfavorable que las empresas vienen prometiendo desde hace tiempo, pero que nunca cumplieron. Sin embargo, hay un evidente trasfondo político detrás de la huelga.
Neuquén necesita más que nunca que el gobierno nacional incremente de una vez por todas el precio del gas en boca de pozo, una frase que viene repitiéndose una y otra vez a lo largo de los últimos años y que permitirá una mejor rentabilidad de la producción en territorio neuquino, con todo lo que eso significa para las arcas del gobierno provincial.
La señal de Pereyra fue más que clara. Porque además de dirigir el sindicato petrolero es parte del directorio de la recientemente estatizada YPF, secretario adjunto de la ahora combativa CGT y posible aspirante a una banca en el senado para el año que viene por el MPN.
El paro se sintió en todo el sector, pero además causó algunos problemas de desabastecimiento de combustibles. El temor por la gente ante la posibilidad de que faltaran naftas en el inicio del fin de semana largo generó una inusual demanda en la mayoría de las estaciones de servicio de la provincia.
Cautela
El gobernador Jorge Sapag, en tanto, fue cauto a la hora de referirse al tema petrolero. Dijo que comprendía el reclamo, pero que no compartía la metodología por los graves perjuicios económicos que le generan a la provincia: una pérdida de aproximadamente 5 millones de pesos diarios en concepto de regalías.
La preocupación de Sapag es evidente. Si bien esta semana logró recursos por 100 millones de dólares a través de la colocación de letras en el mercado financiero, que le permitirán atender compromisos urgentes cuando llega fin de año, es cierto que el horizonte en materia energética todavía no está claro, al menos para este 2013 que se aproxima.
Los índices de inflación y la presión de los gremios del Estado en la puja salarial son dos variables que se repetirán durante todo el año que viene.
Neuquén necesita inversiones y señales políticas contundentes en materia energética. Veremos si éstas llegan a través de los chispazos petroleros.


