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La Mañana

Clásica batalla tribunera

Los separa desde el principio una visión política que tiene más que ver con las formas que con el fondo. Y quizá la convivencia en el poder resulte el más claro argumento para sostener la idea de que el kirchnerismo duro -los soldados de Néstor y Cristina- y Daniel Scioli tienen más parecidos de lo que muestran. Son obstinados en la construcción del poder y lo hacen pese a las diferencias. Avanzan tragando saliva por las necesidades mutuas, pero avanzan... Los K hacen gala de su capacidad de confrontación y el gobernador se jacta de su disposición al diálogo, imperturbable. Se distancian en lo que se ve y la eterna pelea parece más una cuestión de marketing que de políticas de Estado.        
Scioli ha dicho a sus íntimos que muchos apostaban a que se pusiera “la provincia de sombrero en una semana y acá me tienen...”. En esas palabras apunta directo a la Rosada. Por eso, considera que siempre estuvo obligado a construir poder propio. Hizo caja con la creación de Arba pero jamás logró, como la mayoría de las provincias, la independencia económica que le permitiera gestionar sin la ayuda nacional. En Balcarce 50 nunca terminaron de digerir su estilo y lo consideran “un tibio” para las grandes batallas del modelo. Pero también saben que es el candidato dentro del FPV que mejor mide en las encuestas para las presidenciales de este año. 
Esta vez la discordia tribunera explotó con la participación de Scioli en otro acto del grupo Clarín, con chistes cruzados junto a la imitadora de la Presidenta. Entonces salieron a hacer gala de esos modelos de comunicación que, saben, le rinden entre sus adeptos. Capitanich chocó de frente con su frase “se está de este lado o del otro”. El gobernador puso la cara pero evitó chocar. Un clásico.