Cultura zombie: el miedo como una forma de diversión

Un espectáculo de terror llegó a Neuquén y promete liberar la adrenalina familiar.

Adriano Calalesina
adrianoc@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- La chica, pelirroja y con pecas, no debe tener más de 13 años. Está alterada y se toma los cachetes con los ojos desorbitados, como si hubiera visto un fantasma. "¡No doy más, tengo miedo, boluda!", grita, mientras dos amigas intentan calmarla y otras se matan de risa.

La escena transcurre en pleno centro neuquino, donde está instalado el espectáculo Terror Aventura, una especie remozada del viejo tren fantasma, pero con 30 actores en escena, en un formato copiado del Terror Activity de Estados Unidos.

La larga cola de chicos que esperan entrar a los dos recorridos es interminable. Hay ansiedad y risas, tras ver las caras con las que sale la gente de las carpas, de donde se escuchan gritos y aullidos de personajes como los zombies y hasta Annabelle, la muñeca ensangrentada que cobra vida. Son chicos que ya conviven con la moda adolescente del terror, combinada con una buena dosis de películas y series hoy al alcance de todos, como The Walking Dead o las películas de terror casero como Actividad paranormal.

"No me da miedo, veo siempre películas de terror desde chico con mis amigos. Venimos a divertirnos un rato. Dicen que una muñeca se te tira encima y te corre por todos lados". Martín. 13 años

Los recorridos no duran más de 15 o 20 minutos, pero bastan para cambiar el ánimo y liberar una adrenalina, mezcla de diversión y pánico. En la oscuridad aparecen contornos humanos en los pasillos de un viejo hospital psiquiátrico.

Los chicos van amontonados en grupos, de la mano, y algunos con sus padres. Se ríen de los nervios, porque no saben cuándo "el loco de la motosierra" rompe el silencio, o alguna cara deforme se descuelga a los gritos en la profundidad de la sala.

El espectáculo es una suerte de homenaje a varias películas, desde las más clásicas como El exorcista, La masacre de Texas, Freddy y hasta la más reciente Annabelle, donde cada uno puede experimentar sus propias sensaciones con el miedo. "El terror estaba siempre vinculado al tren fantasma y a un recorrido sin guía. Hoy le incorporamos una persona que guía y la interacción permanente con los personajes, que está muy bueno", explica Javier Mare, productor del espectáculo.

Una madre sujeta del brazo a su hijo, que parece incontrolable. Salta, grita y llora. Quiere entrar, pero los guías le dicen que no es recomendable. Tal vez pueda hacerlo cuando sepa controlar sus emociones.

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