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La Mañana

Del “pacto” de silencio al trauma

Por Fernanda Fuentealba (*)

Los abusos sexuales infanto-juveniles, en su mayoría, suceden intrafamiliarmente, siendo un espacio de confianza y acceso libre al niño/a o adolescente para la producción de los sucesos traumáticos de índole sexual. El abusador realiza una serie de acciones para lograr controlar a la víctima e imponer el “pacto de silencio” por el cual no puede pedir ayuda. Es importante destacar que en el menor de los casos se denuncia; al ser dentro de las familias, se tiende a “silenciar” a la víctima o “desmentir” lo sucedido pesando la responsabilidad sobre el niño/a o adolescente, quedando en un estado de terror constante, del cual no se puede escapar.
Hablamos de abuso sexual porque la víctima es tomada como objeto de placer por el adulto, imponiendo el sometimiento y la manipulación, avasallando la subjetividad del niño/a o adolescente, dejando secuelas imborrables en su aparato psíquico; desde el plano físico es, en el menor de los casos, que se observan indicadores.
Las secuelas más frecuentes se producen a nivel psicológico, los/as niños/as y adolescentes manifiestan sus estados anímicos a través de síntomas. Si en algún momento lograran poder ponerle palabras a su padecer, son ellos/as los/as que eligen a quién contarle.
Vivenciar en la infancia situaciones traumáticas de esta índole deja secuelas muy graves en las víctimas, produciéndose algún tipo de trastornos en la personalidad y/o físico hasta patologías graves. Cuando se logra realizar una denuncia, el obtener una sentencia condenatoria a nivel judicial sobre quien comete este tipo de delitos es altamente restauradora desde el plano psicológico.
Del porcentaje de los casos denunciados observamos que en su mayoría son niñas, esto no se debe a que los varones no pueden ser víctimas, sino que les es más difícil detectarlos, ya que sobre el género recaen prejuicios desde los/as adultos cercanos. Cabe agregar que no hay límites en las edades que se cometen estos delitos sobre los/as niño/as, pudiendo comenzar tempranamente, haciendo que sea más difícil poder “decirlo”. Por ello es importante el conocimiento de la temática por los/as adultos para brindarles ayuda ante este martirio.
 
(*) Licenciada en Psicología (M.P. N° 708). Integrante del Servicio de Prevención en Violencia Familiar del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia.