Por RAMIRO MORALES
Mientras el gobierno nacional permanece enfrascado en su lucha titánica contra el monopolio Clarín, las provincias y los municipios de todo el país viven por estos días una realidad completamente distinta que pasa más por la lucha por la supervivencia que por la puja por el control de la información.
La pelea Clarín-Gobierno pasa a través de los medios como una extensa miniserie dividida por capítulos que amagan con un aparente e inminente desenlace, como para mantener atrapado al espectador.
Sin embargo, son pocos los espectadores que se mantienen enganchados por la puesta en escena de este guión con ribetes épicos y patrióticos. La inmensa mayoría está enganchada con otros temas, no porque atrapen más, sino porque les preocupa.
Y esa mayoría la compone toda la sociedad argentina y sus representantes, los gobiernos provinciales y municipales.
La realidad cruda indica que el país sigue atrapado en una espiral inflacionaria que no se detiene y que devora inexorablemente sueldos, regalías y recursos, un fenómeno ya conocido por todos los argentinos en todas sus variantes. Y esa realidad es la que pone en jaque a los gobiernos que tienen que hacer malabares para poder cumplir sus obligaciones salariales además de los servicios esenciales para poder seguir funcionando.
En esa lucha está Neuquén y detrás de la provincia cada municipio, con sus respectivas urgencias.
La administración de Jorge Sapag logró destrabar varios frentes de conflicto, pero todavía quedan algunos sectores importantes, con suficiente peso propio como para presionar y complicar la gestión de gobierno.
Para este lunes fueron convocados los dos gremios que aún mantienen viva la llama de los reclamos: el de los docentes y el que agrupa a los trabajadores del EPEN. La convocatoria, según se anticipó, no se realizó para negociar una nueva oferta salarial a la ya presentada, sino que consistirá en una exposición detallada sobre la realidad económica de la provincia y de la imposibilidad de otorgar un aumento como el que pretenden los gremios.
Los tiempos para esta negociación paralela son distintos. La urgencia parece estar del lado de los acuerdos que se puedan llegar a dar con el sector del servicio energético que amenaza con acciones duras en caso de no tener una respuesta favorable. Los referentes del EPEN ya protagonizaron protestas violentas y hasta advirtieron que podrían profundizarlas con otras acciones ya conocidas.
Por el lado de los maestros, el Gobierno sabe que tiene más margen para negociar puesto que la amenaza es no comenzar el ciclo lectivo el año que viene y todavía resta todo el verano para sentarse a dialogar en busca de un acuerdo.
En este contexto se encuentran los municipios y algunos están realmente complicados. Por caso, San Martín de los Andes está virtualmente paralizada por una protesta de los empleados municipales que reclaman un bono navideño de 1.500 pesos. La medida de fuerza es extrema y ni siquiera permite la recolección de servicios, por lo que la ciudad está tapada de basura a pocos días de que comiencen a llegar miles de turistas para las vacaciones de verano.
Otras administraciones, como Plottier, tuvieron que recibir el auxilio provincial para poder hacer frente a sus obligaciones de fin de año, como el pago de salarios y aguinaldos.
El panorama no es desalentador, pero no deja de preocupar. Habrá que ver de qué manera evolucionan algunos temas claves para el futuro de la provincia de Neuquén como las esperadas y anunciadas inversiones para la explotación de hidrocarburos (por ahora, una expresión de deseo) y las políticas que se implementen para equilibrar la economía.
El país vive este fin de año dos realidades completamente distintas, una más real que la otra. El desenlace, por ahora, tiene un final demasiado incierto.


