El clásico drama de pasar el verano sin agua potable

Quedan unas 1300 familias en la ciudad que no están conectadas a la red.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar


Neuquén.-Hay neuquinos para los que el verano es la época más dura del año. Son las 1300 familias que aún no tienen acceso a la red de agua potable y sólo pueden aprovisionarse con camiones día por medio. La mitad vive en Colonia Nueva Esperanza, donde llevan años -algunos décadas- acostumbrados a la sequía de caras sucias y ollas recalentadas.

Para ellos, diciembre no es la época de la pileta en el patio y el agua fresca en la heladera. Es cuando los tambores que llena el camión cisterna atraen insectos y no hay sombra suficiente para resguardarse del sol.

"Yo soy nacido y criado en la Colonia, tengo 45 años y viví siempre sin agua potable, no sé cómo sería vivir de otra forma", contó Daniel Bucarey. De chico, él y sus hermanos iban en "la chata" hasta Parque Industrial para cargar el agua con la que cocinaban y se bañaba toda la familia durante días.

Hoy, los nietos de esos chiquillos, la tercera generación nacida en el barrio, siguen bañándose en grupo, amontonados en el fuentón que se llena con el preciado líquido. "De a uno no se puede porque no alcanza, somos 16 en la familia", explicó Melina Peña, la cuñada de Daniel.

10 camiones municipales proveen de agua potable a las familias que no tienen conexión.

Comentó que el verano "es el peor momento del año porque no tenemos tanque y el agua de los tambores se pone verde, no dura nada y ahí no sirve como agua potable".

El camión va tres veces por semana, aunque hay días que no pasa. También tienen una red con agua de riego en el barrio, pero apenas alcanza para los crianceros y no llega a los sectores más altos. Cuando los tambores están vacíos, la familia Bucarey se traslada 2 kilómetros a caballo para cargar de una pileta de filtración. Es eso o reutilizar lo que quedó en ollas y baldes.

"El problema acá es que en 400 metros tenés 6 casas, son temas de costos, por eso nunca tuvimos obra de agua, ni de gas y la electricidad tampoco es buena", opinó Adolfo Pitripán, criador de cerdos y comerciante de Nueva Esperanza.

Indicó que para la producción se arregla con el agua de riego, que debe alternar entre los animales y las plantas porque siempre es poca. La potable, en tanto, la guarda en el tanque cuando pasa el camión y la cuida gota a gota.

Recordó que en los 16 años que lleva en la Colonia, "se hicieron pedidos a todos: Municipio, Provincia y Nación, y una vez conseguimos que a nivel nacional nos compraran 630 purificadores de agua, pero nunca llegaron".

"No debería ser así, el agua potable es un derecho", se lamentó y contó que lo que más impotencia les da es que tienen el caño del Mari Menuco que pasa a unos metros, pero no les llega nada.

Andrés Herrero también lleva 10 años racionando el agua potable y está cansado. Recordó que, en la desesperación, "hubo vecinos que pensaron en pinchar el caño del Mari Menuco, pero va con tanta presión que es imposible". Indicó que cuando el camión no aparece, él y su hija recurren al agua de riego que viene como un hilo por una manguera. Con la mirada en sus álamos, que llevan años sin ganar altura, dijo que es optimista: "Con cada nuevo gobierno pienso que capaz se acuerdan de nosotros".

Los barrios más castigados

Los barrios donde no llega la red de agua potable están todos ubicados en el norte y noroeste de la ciudad, en los terrenos más altos del ejido, arriba de las bardas. Son 1300 familias, alrededor de 5 mil neuquinos, aunque desde el Municipio estiman que podrían ser más.

Esas viviendas son las que reciben el agua en camiones. No se incluye en la cuenta a los que obtienen el ansiado líquido a través de "pinchaduras" o conexiones clandestinas, que también se cuentan por miles.

Nueva Esperanza es el único barrio donde no hay un solo vecino conectado al agua potable. Son 600 familias en total.

En las mismas condiciones viven otras 200 familias de Valentina Norte Rural. En ese barrio, los vecinos lograron un amparo judicial que obligó al Municipio a construir la red de agua potable. La obra se terminó en septiembre de este año, pero quedaron hogares donde no tienen plata para hacer la conexión domiciliaria, aún con el caño en la vereda. Además, hay asentamientos más alejados donde tampoco se llegó aún.

Las restantes 500 familias que acceden al agua potable con camiones se distribuyen entre la zona más apartada de Valentina Sur Rural, algunos sectores de las tomas 2 y 7 de Mayo (ambas ubicadas en Cuenca XV) y varios asentamientos nuevos sin un barrio determinado, que están desperdigados más allá del final de la calle Crouzeilles.

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