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La Mañana

El delito: medios y compromiso social

Por ADRIANO CALALESINA

El delito combinado con la difusión mediática es mucho más que delito. Por momentos, es un cóctel que tiende más a perturbar al vecino que a informar sobre el ¿verdadero? estado de situación en las ciudades neuquinas.
La denuncia de intento de violación a dos menores de 14 años -que se dirigían a la escuela- generó un debate explosivo en la sociedad que se irá desinflando con las horas: la antinomia seguridad-inseguridad.
En las últimas horas llovieron los comentarios cargados de lugares comunes: “¡Cómo está Centenario, no se pude andar!”; tampoco faltaron los difusores de un mensaje fácil y con poca profundidad como “faltan policías y el gobierno no hace nada”.
La reacción colectiva de la sociedad a través de las expresiones no alcanza un grado de maduración como para cercar el mundo del delito. Quien percibe fenómenos anormales en las calles, prefiere no denunciar. No obstante, la queja es un lugar más cómodo.
Nadie vio a los dos muchachones que abusaron de las nenas que iban al colegio secundario. El lugar está iluminado aunque no es una zona residencial de la ciudad. Son barrios como cualquier otro de Centenario, con sus problemáticas y marginaciones.
Desde el Estado se debe garantizar la prevención del delito en varios aspectos. La Provincia tiene que asignar patrullas y efectivos de acuerdo no sólo a la demanda social que se da por oleadas en distintas zonas. Debe, en todo caso, analizar en profundidad los cambios constantes en el mapa del delito para no desatender las chacras, el Casco Viejo y las barriadas, zonas con problemáticas distintas.
Desde el municipio, en cambio, se debe garantizar que cada rincón de la ciudad cuente con la iluminación apropiada para evitar los lugares propicios para que los delitos se cometan con la impunidad de la oscuridad.
También están los proyectos de instalar cámaras de seguridad en los cascos céntricos, comerciales, plazas y vías de acceso. Sin embargo, aún es materia de análisis de costo-beneficio. Es que según admiten los especialistas en seguridad, sólo ayudaría a encauzar las investigaciones post-delito.
Más allá del proyecto específico, el proceso de la obra pública va creciendo para mejorar los espacios pero no sólo se trata de lo material. La contención a los vecinos por parte del Estado, sólo puede ofrecerlo una sola palabra: la política. Esto se reduce a bajar al campo y mantener un contacto personal con el cuerpo social, muy diverso en esta ciudad.
Falta aquí una pata a toda esta mesa: el vecindario y el núcleo familiar. Nada de lo que haga el Estado será efectivo sin el compromiso de la ciudadanía, no sólo de educar a los hijos, sino en aportar a la “causa por la seguridad”.
El delito puede cuantificarse pero la sensación de que sucede “aquí y ahora”, solo puede ser producto de la interpretación colectiva que se hace de la seguidilla de las noticias policiales.
Hace dos meses un camionero fue asaltado en la Ruta 7 a punta de pistola. Le robaron ceca de 200 mil pesos. La noticia nunca salió en ningún medio y el impacto sólo se disipó en una minoría.
Todos los días ocurren hechos delictivos en Centenario. Desde la Policía dicen que desde el año pasado hasta ahora ha bajado un 15% la cantidad de denuncias pero muchos piensan que este año estuvo peor. Se radican entre dos y tres amenazas, intentos de robos, riñas en los barrios y abuso de armas entre vecinos. Sólo un recorte de todo lo que pasa se difunde masivamente. Y la difusión parece amplificar una realidad de por sí compleja.