Ya afrontó un dilema similar el Muñeco Gallardo al que le plantea el calendario esta semana, y resolvió distinto. A fines de 2014 se jugaba una verdadera final por el torneo local el domingo y días después viajaba a Colombia para disputar la primera final de la Copa Sudamericana ante Nacional de Medellín. ¿Qué hizo uno de los DT más exitosos de la historia de River? Apeló a una formación alternativa en el Cilindro, prácticamente le regaló el campeonato a la Academia de Diego Cocca y del neuquino Acuña, que se coronó. Igual, la apuesta del Muñeco resultó exitosa, pues había priorizado el certamen continental y lo terminó ganando, en su primera gran conquista en la entidad de Núñez.
Es cierto que esta vez el adversario tiene otro peso e implicancia: es Boca, el eterno rival, en el partido que los hinchas nunca quieren perder. También es cierto que el partido de hoy es menos decisivo que el que se jugó hace dos años en Avellaneda. A favor de Gallardo se puede acotar que el viaje a Córdoba para enfrentar a Central es mucho menos cansador que la travesía a Medellín y hay cuatro días entre el compromiso de esta tarde y el de la definición copera. Como ocurre siempre en el país, se lo juzgará con el doble resultado puesto. Si la estrategia rinde sus frutos y el Millo sale victorioso de esta semana especial, todos, incluso quien escribe estas líneas, se sacarán el sombrero y resaltarán los méritos y la inteligencia del entrenador. De lo contrario, sobre todo si se escapa la Copa Argentina, que otorga el pasaje a la Libertadores (el gran objetivo del club también por lo económico), se le podrán cuestionar la planificación y los ¿innecesarios riesgos asumidos?, condicionado por la magnitud y las presiones del Superclásico...


