Madrid
No es buena noticia: al menos un 10% de la población mundial ha perdido la capacidad de amar e incluso la capacidad de sentir cualquier otro tipo de emoción, según datos revelados por la Sociedad Española de Neurología.
Ese trastorno se llama alexitimia. El nombre lo inventó en los años 70 Peter Sifneos, un psiquiatra griego radicado en los Estados Unidos, a partir de las raíces griegas “a” (sin), “lexis” (palabra) y “thimos” (afecto), que significan “sin palabras para los afectos”.
Sin embargo, la etimología queda desbordada por la patología. Porque es posible encontrar casos más extremos en los que una persona directamente no sólo no puede verbalizar su imposibilidad sino que ni siquiera es consciente de ese problema.
Es decir, ante una situación particular la emoción se activa y genera una respuesta corporal, como puede ser la aceleración del corazón, pero sucede por fuera de la conciencia.
Generalmente, las personas que padecen alexitimia son calladas, frías y distantes. Se dice que carecen de habilidades empáticas y que tienen grandes dificultades para comprender y responder con eficacia a los sentimientos de otras personas. También se las señala como personas aburridas, poco creativas y con dificultades para construir vínculos afectivos.
Pero ¿por qué se produce este trastorno? Para diferenciar sus causas, los expertos hablan de dos tipos. La alexitimia primaria se produce cuando las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están dañadas, y es abordada por la neurociencia.
“Los seres humanos somos capaces de sentir amor, odio, alegría, miedo, es decir, experimentar sentimientos y emociones, gracias a un cerebro que lo hace posible, tanto estructural como funcionalmente, así como a relacionar dichos sentimientos con estructuras que permiten su verbalización”, explica Pablo Duque San Juan, coordinador de la sección de Neuropsicología de la SEN.
“Si se nace con alguna anomalía en zonas cerebrales que se encargan de analizar y formular las emociones, o se produce alguna lesión o disfunción que interrumpa el circuito de conexión entre estructuras, se puede generar la imposibilidad de verbalizar e identificar sentimientos”, agrega.
En tanto, la alexitimia secundaria tiene su origen en un trauma emocional grave o en un desorden en el aprendizaje emocional. En este caso, es materia de estudio de la psicología y se detecta gracias a un cuestionario de 20 puntos, llamado Test de Taylor.
Si bien no es tarea fácil, si se trata de este segundo caso, es posible enseñarle al paciente a identificar sus emociones y las de los demás, y a compartirlas.
“La importancia de sentir emociones es muy superior a lo que solemos pensar. Las emociones influyen muchísimo en la atención, la memoria y el racionamiento, nos indican qué es lo importante y nos ayudan a tomar decisiones”, explicó Duque, y agregó: “Cuando no somos capaces de reconocer nuestras emociones, ni de interpretarlas, no podemos utilizar una información que es muy valiosa, lo que hace que sea mucho más complicado tomar decisiones y crear vínculos sociales”.
Cinco Pasos
Cómo mejorar la salud emocional
Hacer ejercicio
La actividad física es ideal para conservar un buen estado de ánimo. Cuando hacemos ejercicio se producen endorfinas, neurotransmisores que generan una sensación de placer.
Alimentarse mejor
Espinaca, espárragos, avena, repollo, naranja, zanahoria, lechuga, tomate, manzana, pera y almendras ayudan a inhibir la ira y la agresión y mejoran el humor, el sueño y la sexualidad.
Abandonar pensamientos negativos
Sentarse a pensar en todo lo que está mal puede hacernos sentir mucho peor, ya que cada pensamiento negativo se replica sucesivamente.
Autorreflexionar
Es importante que constantemente reflexionemos sobre cómo actuamos y hacia dónde estamos encaminando nuestra vida.
Pedir ayuda
Cuando superar un malestar parece imposible, es recomendable asistir a algún tipo de terapia.


