El clima en Neuquén

icon
16° Temp
72% Hum
La Mañana

El último ídolo apaga la luz

Cada vez peor, ganándoles a los pronosticadores que decían que no podíamos estar peor. Así llega a fin de año el fútbol argentino. Tratando de subirse a la lona. Sin dirigentes en AFA, sin ídolos en las canchas, con técnicos que duran menos que un choripán.

El último fin de semana –por los puntos- se llevó puestos a los dos entrenadores de los grandes de Avellaneda, dejó a Tevez en la puerta del avión y a Gallardo supercampeón analizando si tiene fuerzas para ir por otra Copa. Ni los ídolos resisten semejante quilombo.

La oferta china para llevarse a Carlitos es fácil de desechar sólo si el bolsillo es ajeno, pero casi nadie les dice que no a tantos millones. Ni siquiera el Apache, que dejó la Juventus en su mejor momento y se vino a ser feliz a su equipo, cerca de su barrio y de sus amigos. A Gabriel Milito lo admiran en Barcelona pese a que no mostró su mejor versión, pero en su Independiente amado aguantó apenas un puñado de meses. No lo insultaron, pero se fue solito.

Gallardo ya se ganó el bronce llevando a River a la cima continental y es, para muchos hinchas millonarios, el mejor DT de su historia. Tiene una Libertadores en el horizonte, aunque no sabe si estará en el banco el año que viene. El estrés y el desgaste al que lo expone su función lo hacen dudar.

No se van sólo por la plata o por la falta de resultados. Se van por la manera en que los tratamos, porque la pasan mal, porque los empujamos a otros lugares para que sean felices. Se van porque ante el primer resbalón les caemos con todo, porque ni siquiera ellos, que supieron ganarse ovaciones, están a salvo de la violencia en la que se convirtió esa pasión que los hizo ídolos.

No se van sólo por la plata o por la falta de resultados. Se van por la manera en que los tratamos.