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Juan Carlos Calabró, uno de los capocómicos que iluminó la pantalla televisiva con exitosos programas humorísticos, falleció a los 79 años.

Buenos Aires (Télam) > Juan Carlos Calabró, creador de personajes inolvidables que marcaron a fuego los ’80 como “El Contra”, “Johnny Tolengo” y al ingenuo “Aníbal”, falleció ayer a los 79 años a causa de una enfermedad que afectaba la producción de glóbulos rojos. La muerte del humorista, que estaba hace 15 días internado en el Hospital Británico, conmovió a actores, humoristas, cómicos de la escena nacional, que expresaron su tristeza en las redes sociales y ante los medios, y destacaron su profesionalismo, talento y calidad humana.
Sus problemas de salud comenzaron en noviembre de 2012, cuando su médula ósea comenzó a fallar. En esa ocasión, tuvo que ser hospitalizado y recibió dos transfusiones de sangre por falta de glóbulos rojos. A los 15 días de la internación le diagnosticaron infección pulmonar, producto del cigarrillo. A partir de ese momento debió someterse a estudios periódicos.
El cómico casado con Aída Elena Picardi, a la que hizo conocida por su apodo de “Coca”, tuvo dos hijas: las mediáticas Iliana, de 47 años, y Marina, de 39. Precisamente, esta última reflejó su tristeza en su página de Facebook: “DOLOR mucho dolor (TE VAMOS A RECORDAR SIEMPRE) Cala, mi viejo, la peleó hasta el final. (gente compartan esta foto por mi papá gracias )”, escribió Marina. Apenas se supo el deceso, ambas hermanas hablaron brevemente con los medios. “Tuvo una vida maravillosa, porque no se quejó de un dolor más. Se fue tranquilo y en paz. Dios le regaló una vida rodeada de amor”, aseguró entre lágrimas Iliana. En la última entrega de los premios Martín Fierro, en agosto pasado, el artista fue galardonado por su trayectoria. En esa oportunidad, que significó su última aparición pública, se lo vio debilitado, pero mostró que mantenía su sentido del humor intacto (ver aparte).
Susana Giménez y Mirtha Legrand dijeron presente y le dieron el pésame a su mujer Coca y también a sus hijas, Marina e Iliana. La diva de los almuerzos ya había hecho llegar antes rosas blancas. Por su parte, al llegar Susana dijo que "se fue uno de los grandes del humor" y agregó que "fue muy merecido el premio que le dieron", en referencia a los Martín Fierro.
No fue Mirtha la única que mandó flores, ya que Alejandro Romay y Marcelo Tinelli, entre otros, también hicieron llegar las propias. Otro que se hizo presente fue el cómico Tristán.
 
Hecho para el humor
Nacido el 3 de febrero de 1934, en Buenos Aires, “Cala” -como le decían los amigos más íntimos- a los 26 años tenía bien claro qué quería hacer con su vida y comenzó a estudiar locución con la mente puesta en trabajar en radio o televisión. “Cuando mi viejo supo que iba a estudiar locución me dijo: 'Es más fácil que un cerdo suba a una antena que vos trabajes en televisión'. Pero no me lo dijo por maldad, sino porque no creía que un tipo como yo, serio e introvertido, tuviera la espiritualidad para estar en un medio. Y bueno, se equivocó”, contó Calabró en una de las tantas entrevistas que dio a los diarios nacionales.
Uno de los grandes impulsores a que se dedicara al humor fue  Eduardo Martínez Vadé, un compañero de clase que observó la habilidad que tenía Calabró para imitar a sus profesores. Y en 1960, el sueño comenzó a tomar forma cuando apareció en el programa radial "Farandulandia", en radio Belgrano, junto con un grupo de humoristas encabezado por el guionista Aldo Cammarota.
Dos años más tarde, tendría su destacado entre los humoristas de “Telecómicos” por su presencia y su excelente dicción, donde los autores Délfor Dicásolo y Aldo Cammarotta eran dedicados sostenes de su actuación. En el elenco figuraban Nelly Beltrán, Jorge Porcel, Osvaldo Canónico, Calígula, Horacio Bruno, Mariel Comber, Julio López, Iván Grey, Atilio Pozzobón y una jovencísima Luisina Brando, con quien el actor jugaba divertidas peripecias. Su carrera continuó en el programa “Circus Show”, de Carlitos Balá, en 1972.
 
Rumbo al éxito
Recién en 1978 Calabró comenzó a jugar en primera línea con “Calabromas”, un programa a su medida, donde aparecieron sus personajes más emblemáticos. Con su rol protagónico encarnó a Johnny Tolengo, Gran valor -en la década del 90 se transformaría en El Contra-  y Aníbal, un pelotazo en contra, en un programa que fue un suceso, innovando con diferentes versiones y formatos.
Justamente sus personajes más populares saltaron a la gran pantalla con “Mingo y Aníbal, dos pelotazos en contra” (1984) y su secuela “Mingo y Aníbal en la mansión embrujada” (1986), en compañía del recordado Juan Carlos Altavista.
“Johny Tolengo, el majestuoso” fue el otro filme estrenado el 16 de julio de 1987. En la producción  interpretando al cantante admirado por los niños, “Johny” es extorsionado por la mafia para que firme con su discográfica.
Su cartel empezó a crecer con “Villa Cariño está que arde” (1968), “La guerra de los sostenes” (1976), dirigida por Gerardo Sofovich, “Yo también tengo fiaca” y “La fiesta de todos” (1978), “Frutilla” (1980) y “Abierto día y noche” (1981).
También se lo vio en “¿Los piolas no se casan...?” (1981), “Diablito de barrio” (1983, junto a Lorena Paola), “Me sobra un marido” y,  en 2003 actuó en “Sangre”, a las órdenes de Pablo César, un director de culto.
A lo largo de los años la Asociación de Periodistas de la Televisión y Radio Argentinas (APTRA) lo consagró como actor cómico en 1975, lo incluyó en esa terna en 1990 y un año después le dio el Martín Fierro como protagonista de comedia por “Campeones de la vida”.
Calabró hizo sus últimas actuaciones como actor dramático en “Padre Coraje”. El actor iba así tomándose un largo descanso de las cámaras parecido a una jubilación. Hizo, mientras tanto, apariciones en el teatro de revistas junto a Flavio Mendoza en "El Gran Burlesque..." mucho más que una revista”, en Mar del Plata, y en “Carnaval de estrellas”, en el porteño Broadway.
Algo que aterraba al cómico eran los aviones y por eso nunca salió del país, al que gustaba recorrer en su auto, aun cuando tenía que actuar en Mar del Plata u otros escenarios.
Como si viera cercano su fin, no hace mucho declaró en un reportaje: ¿A la edad que tengo, uno piensa en la muerte?, tras dar detalles sobre la anemia que lo acompañaba en sus últimos años y los inquietantes resultados que surgían de sus exámenes médicos.

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