Hay más de tres mil parajes en toda la provincia
Neuquén > En el fugaz relato “Del rigor de la ciencia”, Jorge Luis Borges hablaba de un mapa que, en busca de la perfección cartográfica, tenía el mismo tamaño que el imperio que intentaba graficar. Más cerca de la realidad, pero con el afán de poner nombre a la azarosa geografía neuquina, la Dirección de Estadísticas y Censos publicó esta semana un estudio donde cuantifica los parajes provinciales: hay 3.116 puntos con nombre y apellido en este vasto territorio de desiertos, montañas y ríos.
El número incluye las zonas rurales dentro de los ejidos municipales, las reservas indígenas, los grupos de Gendarmería Nacional y las estancias. No necesariamente viven personas en ellos. Hay muchos lugares caracterizados por pobladores cercanos que permanecen desiertos.
Según explicaron desde Estadísticas y Censos, el trabajo es único en su tipo y se pensó originalmente como un material de uso interno. Para llevarlo a cabo, se cruzó la información de Catastro provincial con los aportes de los trabajos de campo que a lo largo de los años realizó el personal del organismo.
Si bien no se ubica a cada paraje en un mapa, sí se determina a través de un código de diseño exclusivo el nombre del lugar, el gobierno local al que responde y el departamento que lo aloja. La tarea no es menor porque la delimitación puede ser muy compleja. De hecho, comentan, suelen generarse dudas con la forma en la que se escriben los nombres, llegando inclusive a definir una zona de dos maneras distintas.
Lotería de nombres
Los nombres con los que se reconoce a determinada porción de geografía son una señal inequívoca del paso del hombre. Inclusive aquellos que parecen no definir nada, como el “Puesto sin nombre”, en el departamento Ñorquin.
Ahora que está de moda Vaca Muerta, alcanza con un breve repaso por el listado de parajes para ver que el mamífero rumiante inspiró más de un bautismo. “Agua de vaca”, “Quebrada de las vacas”, “Vacas viejas” o “Cerro teta de vaca” son sólo algunos ejemplos.
Los animales parecen haber sido de utilidad para identificar territorios. Así, existen en Neuquén lugares con nombres como “Dobladeros de los perros”, “Pueblo de los chanchos” y “Rincón de las vizcachas”.
Muchas de las denominaciones provienen de vocablos mapuches. Otras son bien directas y responden a las primeras impresiones, como “Aguas hediondas”.


