La odisea del trámite jubilatorio

En la oficina de atención de la Anses en Neuquén, circulan entre 450 y 500 personas por día. Hay gente que llega a las tres de la mañana para hacer la cola.

Andrea De Pascalis
depascalisa@lmneuquen.com.ar


Neuquén.- Carlos Contrera está con una gran ilusión: iniciar su jubilación. Llegó desde China Muerta, con toda la paciencia que puede darle la vida muy lejos de la ciudad. Cruzó el río temprano en una balsa, tomó su auto, lo estacionó bien lejos de la Anses y caminó. "Voy a esperar lo que sea necesario, total después el seguimiento lo puedo hacer por internet", indicó.

No importa la época del año. Desde muy temprano, antes de que Neuquén capital despierte, sobre la calle Córdoba comienza el movimiento. La sede abre sus puertas a las 7:45, pero desde las seis ya se arma cola. "Y desde más temprano también, ha llegado a haber gente a las tres de la mañana", comenta un guardia del lugar.

La Anses es una gran oficina pública que no descansa durante las seis horas que está abierta. Muchas madres con niños pequeños que aguantan la espera a cambio de alguna golosina y una gaseosa, adultos, jóvenes, ancianos solos o acompañados por sus hijos que cargan los papeles y se asesoran ante la gran incógnita que genera todo trámite burocrático.

Si los asientos no alcanzan, aguardan sentados en la vereda. Algunos ansiosos se paran y caminan en el poco espacio que queda libre en medio del tumulto; otros aprovechan y hacen algún trámite por la zona.

Nadie se resigna. El que llega sin turno va preparado a quedarse, y el que va con turno aguanta el tiempo que se necesite. En definitiva, la espera en la Anses es para hacer efectivo un derecho, y nadie se va sin el resultado final, que es la jubilación, una asignación familiar o un trámite que exige un determinado empleador.

El que llega sin turno va preparado para quedarse, y el que va con turno aguanta el tiempo que se necesite. Los empleados atienden cada trámite con una paciencia admirable.

Aunque la demanda es permanente, los empleados de los 27 puestos que están distribuidos en el local parecen no alterarse y atienden uno por uno con una paciencia admirable, y con la firmeza inquebrantable para decir que no a cada persona que llega y a la que le falta alguno de los tantos papeles exigidos.

El mostrador ubicado al ingreso recibe a los que están en la primera etapa. Ahí, dos mujeres se encargan de entregar los números, asesorar y decir si ese es el lugar correcto para hacer el trámite que necesitan. Las preguntas son incesantes y abrumadoras.

Fastidio: Otro tema que genera demoras es la gente que busca realizar trámites que no se hacen en la Anses.

"Quiero una casa", dice una señora que entra después de las nueve de la mañana. "No, acá no entregamos casas, hacemos otra cosa", contesta una de las dos empleadas. "¿Cuándo voy a cobrar mi jubilación?", pregunta otro. "Si inició el trámite, tiene que esperar. Antes tardaban muchos meses, ahora menos. Pero no es inmediato", explica la otra mujer que anda de un lado para otro con papeles en la mano y contesta, en pocas palabras, cada interrogante.

Los que pasan esta primera admisión y tienen su turno asignado, se sientan y miran los monitores. El lado izquierdo indica el número de puesto al que dirigirse y del derecho, el turno. La gente los mira una y otra vez, desean que se produzca un milagro y avance rápido, hacen cálculos mentales y diagraman en su cabeza cuánto faltará para sentarse ahí. Observan cómo una mujer inicia su trámite de jubilación y saben que por lo menos ese puesto estará con la misma persona media hora; ven cómo otro joven lleva apenas unos papeles y anhelan que el trámite sea en segundos y agilice el movimiento.

"Sacamos turno por unas cosas de mi hija y va rápido. Además, atienden muy bien", dijo Claudio. Detrás, Manuela, quien tuvo que ir sin turno para modificar unos datos, no piensa lo mismo. "No va rápido, estoy desde las ocho, tengo el 214 y van por el 114. Voy a estar toda la mañana", se queja.
En la capital neuquina se atiende por día entre 450 y 500 personas. Por ejemplo, un día como el último jueves, se dieron 334 turnos previamente, y antes de las once de la mañana 260 de ese total ya habían ingresado.

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