Por Ramiro Morales
Las internas de los sindicatos estatales han dejado en un segundo plano, al menos por un tiempo, las pujas que puertas adentro llevan los partidos políticos en la provincia del Neuquén.
Tanto ATE como ATEN, los dos gremios más grandes del Estado, mantienen como hace mucho no ocurría, una interna tan dura que termina opacando su principal razón de existencia: la lucha y defensa de los intereses de sus afiliados.
El sindicato de los maestros, cuyos sectores enfrentados mantuvieron en los últimos años una alternancia en el poder, atraviesa por estos días una dura puja con el Gobierno por la renta estatal. ATEN no se conforma con el aumento de sueldos que propuso el Ejecutivo. Quiere más y parece estar dispuesto a seguir con las huelgas hasta las últimas consecuencias, aun con los riesgos que ello implica.
Los paros comenzaron de manera fuerte, pero con el correr de los días fueron perdiendo fuerza. Más allá de los lineamientos políticos internos y que muchos docentes no estaban de acuerdo con medidas tan drásticas, los descuentos de los días caídos calaron hondo –y con razón– en el ánimo de los maestros. La situación económica no está para que un salario sufra un descuento importante y es por este motivo que muchos concurren a clases no porque no estén a favor del reclamo, sino porque no están en condiciones de soportar un ajuste en sus ingresos, por más que en futuras mesas de diálogo se logre la devolución de los días de paro, como ocurrió en otras oportunidades.
Desde el Gobierno aseguran que el presentismo en esta última semana llegó al 90 por ciento y el gremio sostiene que el paro tiene un acatamiento del 70 por ciento. Más allá de los números de uno y otro sector, que es es cierto es que la medida de fuerza fue cayendo en intensidad, tanto por los descuentos como por el mismo desgaste que tiene cualquier plan de lucha que se extiende en el tiempo.
Estatales
Por el lado de ATE, las cosas parecen un poco más complicadas. Si bien no hay una cuestión salarial de fondo como en el caso de los docentes, la división de UNE por los posicionamientos que tiene el partido a nivel nacional generó una brecha muy profunda y calentó los ánimos casi al punto de la agresión física.
Mariano Mansilla, Carlos Quintriqueo y un sector importante de UNE-ATE quieren mantener las “banderas neuquinas” y no quieren encasillarse en ningún partido nacional de referencia. La explicación es que en este espacio pueden convivir distintas ideologías de centro-izquierda bajo un paraguas que los proteja de los posicionamientos y batallas políticas que se libren en el país.
En el otro sector, Raúl Dobrusín, el diputado Alfredo Marcote y otros referentes, decidieron apostar al partido Unidad Popular que tiene como referentes a nivel nacional al neuquino Julio Fuentes y a otros dirigentes como el legislador Claudio Lozano y el sindicalista Víctor De Gennaro.
En el plenario de delegados que se llevó a cabo ayer en Neuquén, el sector que responde a Mariano Mansilla se enfrentó duramente a sus ahora ex socios políticos sindicales. Dicen que se dijeron de todo y que hasta volaron algunas trompadas, aunque luego los protagonistas se encargaron de minimizar los hechos a través de los medios de comunicación.
Lo cierto es que tanto en ATE como en ATEN las internas son visibles y tienen y tendrán consecuencias directas en las acciones que impulsen en los próximos días.
Los partidos políticos tradicionales, por el momento, aparecen en un segundo plano y recién comienzan a mover algunas fichas de la intrincada partida de ajedrez que les plantea este nuevo año electoral.


