Lindos y limpitos: ellos necesitan hábitos de higiene
Sumado a eso, la rutina del peinado puede convertirse en una buena forma de estrechar la relación cotidiana.
A la hora del baño, la frecuencia dependerá de dónde vivamos y del tipo de pelo. Es importante que la temperatura del agua sea adecuada a su temperatura corporal y se recomienda utilizar algún shampoo neutro e hipoalergénico (apto para mascotas).
Como hacemos con los niños, hay que evitar que les entre jabón en los ojos y agua en los oídos. Unos tapones de algodón pueden servir de ayuda.
Pero los cuidados no terminan ahí.
Si bien ellos suelen tener sus propios mecanismos de autohigiene, hay zonas que se vuelven inalcanzables para ellos.
En ese sentido, es necesario ayudarlos con la limpieza de sus dientes, no sólo por el mal aliento, sino también para evitar inflamaciones u otro tipo de enfermedades que pueden resultarles muy dolorosas.
En el caso de los perros, si bien les ayuda masticar huesos sintéticos o juguetes, también requieren de un cepillado.
Lo mismo sucede con los oídos, que necesitan una limpieza regular. Dado el tamaño de sus orejas, es muy normal que se les acumule suciedad, y eso puede provocarles algún tipo de infección.
Si no sabés cómo hacer ninguna de estas cosas, consultá con tu veterinario sobre cuál es la manera más fácil y adecuada.
Cómo hacerle una limpieza básica
Por Sergio Gómez (veterinario)
vLa limpieza de oídos se hace sin cotonetes, ya que podés causar lesiones. Se recomienda limpiar con alcohol boricado la zona del pabellón auricular interno y también se pueden colocar unas gotas de agua oxigenada. Hay productos específicos para orejas. Si el oído tiene olor rancio (a queso) consultá con el veterinario. Los perros de orejas caídas son más propensos a problemas de oídos que los de orejas paradas. Si inclina la cabeza para algún costado, revisale la oreja de ese lado.
vLa limpieza dental podés hacerla con un cepillo dental y agua oxigenada (10 volúmenes). Si tiene sarro, llevalo al veterinario para que lo quite.
vBañalo cada 15 o 20 días, no más, y con productos para mascotas. No utilices los de humanos: el ph de la piel y el pelo es diferente al tuyo y podés ocasionar reacciones alérgicas.
vCepillalo bien. No lo tiñas,
y no uses detergentes ni aceites.

