¿Por qué ir a una escuela de sexo? ¿Acaso no se trata de la práctica más antigua y "natural" de la humanidad? ¿Algo que desde el comienzo de la historia hombres y mujeres han hecho sin necesidad de que alguien les explique cómo? "No. No rotundo", dice Paola Kullock, la creadora y directora de la PK Escuela de sexo. Masajista erótica durante diez años, desde 2005 se dedica a difundir y enseñar técnicas, tácticas y estrategias para que hombres y mujeres puedan disfrutar más y mejor de su vida sexual: desde el streaptease, pasando por el sexo oral, masajes y uso de juguetes, trucos de seducción y hasta un seguimiento casi terapéutico para ayudar a sus alumnos a liberarse de tabúes, miedos, fantasmas, mitos y mandatos sobre su sexualidad. “Porque el placer y los gustos son personales. Nada de naturalidad. Al contrario: en la cama es donde más presionados y limitados estamos por las construcciones culturales, mediáticas e históricas. Y eso va en contra del goce".
¿Se puede trazar un perfil de las mujeres que vienen a la escuela de sexo?
El perfil de las mujeres, que son la mayoría de mis alumnas, se puede definir más por momentos de la vida que por edades: chicas que me escucharon en un show o una despedida de soltera y se dan cuenta de que hay mucho que no saben y quieren aprender; las que acaban de tener a su primer hijo y sienten que las ganas no son las mismas; las que están en sus segundas nupcias y se sienten más libres para probar cosas nuevas y disfrutar más: no quieren repetir el aburrimiento sexual de la primera relación; y las casadas o novias de mucho tiempo que de repente tienen un amante y sienten un despertar sexual... En realidad, el amante siempre genera ganas de aprender cosas nuevas, de renovarse, a cualquier edad y en cualquier situación. Los amantes son los que más alumnas me mandan, sin duda (se ríe).
¿Y los hombres?
La mitad viene por su cuenta; y la otra mitad son mandados por sus mujeres, que ya vinieron a la escuela y ahora quieren que aprendan ellos. A muchos les da vergüenza o se sienten intimidados y muchos, muchos, dicen: “Yo no tengo que aprender nada, si yo me las sé todas”. Y entonces se quedan sorprendidos cuando les digo que las mujeres dicen que son malos amantes, que no tienen idea de dónde está el clítoris, de que no les gusta cómo las tocan, de que es muuuuy aburrido que duren mucho…
¿Eso es culpa de ellos o de las mujeres que les mienten?
Los hombres son malos amantes porque las mujeres les mentimos mucho. El tema es siempre igual: si yo empiezo a salir con un tipo que realmente me gusta, pasan dos cosas: me toque la punta del pie, el zapato o la uña, siempre me va a parecer lindo lo que me hace; y otra es esta idea que aún perdura de que las mujeres tenemos que ser buenitas en la cama y en el hogar para que nos quieran, y entonces, aunque no me guste lo que me hace, si me interesa le voy a decir que es el mejor amante del mundo. Así empezamos a fingir y si la relación perdura, la mentira se agranda y después ya no tiene retroceso. Cuando ya pasó el enamoramiento y estamos muy aburridas, no sabemos cómo decirlo y seguimos fingiendo. Es el peor error: ¡Porque ellos se quejan de que no les decimos lo que queremos y lo que nos gusta! A nadie le gusta todo, ni todo el tiempo y no con la misma intensidad. A uno lo puede volver loco algo que el otro odia. El primer error es pensar que todos somos iguales.
¿Hay una sobrevaloración del sexo hoy que lo vuelve mandato?
Totalmente. Todo el tiempo hay que tener ganas y saber lo último. Nos están poniendo una exigencia atroz sobre el cuerpo, sobre el sexo… Creo que tanto bombardeo sexual nos está complicando la vida, porque no es real, sino que es de jolgorio, de fiesta, de idealización, y entonces creo que si no tengo ganas, algo me está fallando. Las mujeres se compran un vibrador y no saben cómo usarlo. Entonces la ficción de que somos todas las mejores en la cama y nuestros maridos o amantes ideales, conspira contra el buen sexo. Yo le creo más a la mujer que me dice que no sabe cómo masturbarse que a la que dice que es facilísimo y que tiene 15 orgasmos seguidos. Es mentira. Nadie nace sabiendo. Y esto tiene otra consecuencia: los hombres están desganados, saltando de mujer a mujer sin interesarse ni esforzarse mucho por ninguna. Porque hay un exceso notorio de mujeres y porque, si les dicen que son perfectos, se aburren.
¿Qué pensás del boom de "Cincuenta sombras de Grey"?
A mí me parece un horror de principio a fin, pero generó que una cantidad de mujeres que vinieron a decirme que quieren aprender de sadomasoquismo y que les gusta que las “dominen”. Yo les digo a todas lo mismo: a vos te gusta que un millonario se enamore de vos perdidamente, te lleve en helicóptero, en avión y que te regale un auto al segundo día de conocerte y dejarte que te haga lo que quiera. Bueno, eso no es sadomasoquismo, eso es violencia de género. Ese libro genera mucha confusión.
¿Cuáles son los mitos o tabúes que dificultan el encuentro sexual placentero?
Hay algunos muy absurdos: mujeres que me preguntan: ¿cuándo me tengo que acostar con el tipo?, ¿qué va a pensar si me acuesto en la primera cita?, ¿cuándo le tengo que practicar sexo oral?, ¿es verdad que el semen hace bien a la piel?, ¿es de prostituta ponerse un portaligas o llevar un juguete a la cama? Esto puede sonar ridículo pero existe todavía. Tenemos muchos conflictos y una de las cosas más terribles que escucho es creer que si no soy linda y joven ningún tipo se va a querer acostar conmigo. Lo demás son casi chistes, pero esto no: está afectando la sexualidad realmente. Y el sexo no tiene que ver con la edad. O sí, pero porque es diferente. Yo siempre doy este ejemplo: a los 18 él te dice que te pongas un portaligas y vos decís que no porque creés que es de prostituta; a los 25 te lo ponés por él; a los 30 por vos y a los 40 salís con el portaligas a la calle.
¿Las chicas más jóvenes tienen menos tabúes?
Sí y no. Las chicas de 20 están recién aprendiendo, porque la juventud es inexperta por principio. Las mujeres de 35 a 40 años están redescubriéndose y tienen muchos menos tabúes que las de 20, pero se presionan por el preconcepto de que los hombres quieren a las chicas jóvenes. Y eso es una gran estupidez. Todavía me asombra la cantidad de gente que tiene sexo con la luz apagada o que no se saca el corpiño, que finge orgasmos… Porque hay una presión mediática de la mujer perfecta, divina, madre abnegada y geisha en la intimidad. Eso es imposible. Y a los tipos no les interesa la celulitis ni están buscando la perfección. Ellos, como nosotras, se quieren enamorar de personas reales. A mí me encantaría que las mujeres dejen de venir a la escuela para aprender cómo complacer a los hombres y empiecen a venir con la inquietud de cómo tener más placer ellas.
Consejos de seducción
Para ellos. Lo primero que se pierde en la pareja es el beso. Así que agarrá a tu mujer a cuento de nada en la mitad del comedor, o en el dormitorio si hay chicos, tomala de la cintura baja con una mano y por la nuca con la otra; como si fueras a bailar, con firmeza pero suave. Dale un beso de telenovela y, cuando termines, date vuelta y andate. Esa noche va a ser diferente.
Para ellas. Dejate los zapatos puestos para tener sexo: un taco de más de 6 centímetros levanta la cola, alarga las piernas y mejora la postura; invítalo a tomar un café y cuando estés ahí decile que no tenés bombacha; poné una luz rosa o azulada en la habitación, es más sexy y disimula la celulitis; esperalo sexy, pero antes avisale que va a haber una sorpresa y, si viene de trabajar, preparale un tentempié que le levante la glucosa.


