Los primeros auxilios, una reacción que salva vidas

Consejos para actuar rápido y poder ayudar aun sin ser médico.

Los primeros auxilios son la atención más inmediata que se le puede dar a una persona hasta que llegan los servicios de emergencias o la atienden los profesionales sanitarios. El tiempo que transcurre desde que se produce el evento hasta que alguien practica los primeros auxilios es de vital importancia para la supervivencia de las víctimas. Por este motivo, reconocer cuando algo que no anda bien es fundamental para actuar sin perder tiempo. Aquí, algunas recomendaciones para tener en cuenta.

Hemorragias

Primero, tomar medidas higiénicas, tanto de quienes van a realizar el auxilio como del lastimado: hay que lavar la herida con agua y jabón. Si sangra mucho, aplicar gasas, pañuelos o el textil más limpio disponible y hacer presión. Si la herida es en una pierna o en un brazo y no presenta fractura, se puede elevar por encima de la cabeza, lo que hará que disminuya el flujo. Si el sangrado no para, ir agregando gasas secas sin sacar la primera que se colocó: esa hará que se empiece a formar el coágulo que frenará la hemorragia. Si hay objetos clavados, no sacarlos; y no hacer torniquetes, salvo en caso de sangrado por amputación de alguna extremidad.

Llamar a una ambulancia es tan importante como reconocer cuál es el problema.

Cómo detectar un infarto

Síntoma típico: intensa presión en el pecho, que no se modifica con el movimiento y puede reflejarse en mandíbula, cuello y espalda, brazo izquierdo y, a veces, el derecho. También como un dolor en la parte alta del abdomen y dificultad para respirar. Hay que actuar con calma y rapidez, haciendo una presión tipo “bombeo” sobre el pecho. El primer tratamiento, aunque no sea de un médico, puede ser decisivo.

¿Qué hacer en caso de una asfixia?

Una obstrucción total de la vía aérea se reconoce porque, al no pasar el aire, la víctima no puede toser ni hablar. Para evitar la muerte por asfixia hay que pasar un brazo por debajo de la axila de la víctima y con la otra mano dar cinco golpes de arriba hacia abajo en la zona media de la espalda. Si no logra expulsar lo que lo está asfixiando, hay que realizar la maniobra de Heimlich: rodear a la persona con los brazos a la altura de la cintura, colocar un puño por encima del ombligo o debajo del esternón. Si la víctima es embarazada o muy obesa, el puño va a la altura de donde se hace el masaje cardíaco. Sujetar el puño con la otra mano y hacer cinco compresiones rápidas, hacia arriba y hacia adentro.

Un ACV que puede ser mortal

Reconocerlo es clave para pedir ayuda. Se manifiesta a través de la alteración del habla, pérdida de visión en uno o ambos ojos, adormecimiento de uno de los costados del cuerpo, pérdida del equilibrio o imposibilidad de caminar o de mantenerse en pie. Al ser neurológico, sólo la medicación ayuda. Pero es clave detectarlo y resolverlo con rapidez es decisivo para una recuperación.

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