Un guanaco, un hornero, un yaguareté, un cóndor. Podrían ser los habitantes de un zoológico desprestigiado o las fotos de un afiche de conservación ambiental. Pero no. A partir del año que viene, los dibujos de los animales autóctonos argentinos serán, literalmente, una moneda corriente, ya que estarán impresos en los nuevos billetes que reemplazarán a las antiguas imágenes de los próceres.
Aunque hay sectores que criticaron la despolitización de los billetes y hasta los compararon con los reconocidos caramelos que traen dibujos de animales en el envoltorio, Argentina se sumará a un grupo selecto de monedas del mundo que optaron por no incluir líderes políticos en sus papeles.
El euro, una de las monedas de creación más reciente, incluye edificios simbólicos, mientras que los reales de Brasil se ilustran con figuras alegóricas como la República. La moneda más famosa del mundo, sin embargo, sostiene la imagen de antiguos presidentes.
El gobierno actual prefirió despegarse de las polémicas que ya traían los cuestionados próceres como Roca y Sarmiento, la falta de inclusión de mujeres que trató de solucionarse con la aún más criticada incorporación de Eva Perón o el reclamo nunca oído de estampar a Juana Azurduy en los billetes más caros.
Más allá de los próceres o los animales, el Banco Central se ocupó de la necesidad de emitir billetes de mayor denominación para evitar los gruesos fajos que involucraba cada pago, ya que los papeles más altos valían menos de 7 dólares. Y mientras los gobiernos luchan por ganar la batalla simbólica contra el partido anterior eliminando nombres o creando feriados, la opción por los animales busca trascender en el tiempo a través de un dato cierto: nadie dudará nunca de una ballena franca austral y su peligro de extinción.
A partir del 2017, los animales autóctonos estarán en los nuevos billetes.


