Un automovilista negligente generó indignación en el ingreso de la clínica ubicada sobre Fotheringham. No es la primera vez que sucede.
Una situación tan absurda como indignante ocurrió en una clínica privada, en pleno centro de Neuquén capital. Un hombre estacionó mal su auto justo frente al acceso vehicular del establecimiento médico, bloqueando completamente el ingreso de ambulancias y pacientes oncológicos. Permaneció allí durante más de media hora, como si nada.
"Todo está señalizado y pintado de amarillo, se indica claramente que es un lugar reservado para ambulancias, pero aun así la gente estaciona”, expresó con visible frustración la directora médica del centro, Yanina Sckmunck, en diálogo con LMNeuquén.
El episodio tuvo lugar en calle Fotheringham 121, donde se encuentra la clínica y a pocos metros hay otro establecimiento de salud privado. La situación generó una cadena de demoras que afectaron directamente la atención médica de pacientes que, en muchos casos, llegan en condiciones delicadas y requieren una respuesta rápida.
"Los que llegaron a atenderse, no podía ingresar. El acceso estaba bloqueado por este vehículo", remarcó Sckmunck.
Si bien, aseguró, los guardias de seguridad de la clínica se dieron cuenta enseguida y salieron a buscar al conductor del auto, no lo pudieron encontrar. "Preguntaron dentro de nuestra clínica y también en la institución de al lado, pero no estaba", agregó la profesional de la salud.
Según explicó la directora médica de Clínica Conciencia, no es la primera vez que algo así ocurre. En la zona, es habitual que algunos conductores estacionen su vehículo en el sector por algún trámite o consulta que requieren hacer en otra institución médica cercana al lugar. Pero no fue el caso que indignó en la mañana del jueves.
No son casos aislados
"Lamentablemente, estas situaciones son frecuentes. Hay muy poco respeto por las señales de tránsito, incluso cuando se trata de un centro médico especializado en oncología. A veces la gente llega con un paciente en mal estado y estaciona donde puede, pero en este caso fue distinto: simplemente dejó el auto y se fue”, subrayó el personal de salud.
Después de más de 30 minutos, el conductor regresó. "El hombre llegó. El guardia le pidió que moviera el auto porque había que liberar el espacio. Se cruzaron algunas palabras cuando se le marcó que estaba mal estacionado, pero nada más... el hecho no pasó a mayores", indicó la médica consultada.
Lo que más preocupa a los profesionales es la naturalización de este tipo de actitudes. Hay una falta total de empatía por parte de varios automovilistas que transitan por la ciudad. Puntualmente, en esta clínica, estamos hablando de un lugar se atienden pacientes oncológicos, algunos de los cuales también acusan dificultades serias para caminar o presentan cierto grado de discapacidad.
Por eso, el hecho vuelve a poner en evidencia un problema de fondo: la falta de educación vial y de conciencia social, especialmente en contextos donde el respeto puede marcar la diferencia.
"El auto estaba estacionado en la entrada de los vehículos de la clínica, donde está pintado de amarillo. No permitía el ingreso de las ambulancias. Es muy frecuente que pasen situaciones así, aunque está todo señalizado y pintado de amarillo, la gente respeta poco. A veces llega con un paciente descompensado y estaciona donde puede". Yanina Sckmunck, directora de la clínica Conciencia.
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