Tercer puente le cambia la cara a la barda neuquina

Mientras terminan los accesos, la ruta se usa para ejercicios y recreación.

MARIO CIPPITELLI
cippitellim@lmneuquen.com.ar

Neuquén
Por ahora es un lugar solitario. Un corredor que aprovechan los deportistas para hacer ejercicio. Un camino de casi 10 kilómetros que une a las dos provincias, pero que sólo se puede transitar en bicicleta o en moto.

14 añosEn 2002 comenzó la construcción del tercer puente. Había sido anunciado en 1997.

La nueva traza de la ruta que conectará al tercer puente con la Autovía Norte se reactivó en los últimos días y en la zona cercana a la Ruta 7 es donde más movimientos de trabajo se ven. Un gran obrador guarda máquinas viales y materiales de construcción que serán utilizados para darle forma a la nueva calzada.

Ya levantados los tres pilares de cinco columnas cada uno, los trabajos están ahora enfocados en el revestimiento de estos sostenes del puente que cruzará el cañadón de las cabras y permitirá atravesar la frenética vía que une a Neuquén y Centenario, sin mayores inconvenientes.

Los accesos al tercer puente avanzan a ritmo lento. Si bien se lograron consolidar y pavimentar varios kilómetros, del lado de Río Negro hay terraplenes que interrumpen el paso. Toda la ruta se encuentra sin señalizar y sin luz. Sólo el puente cuenta con 11 columnas a las que les falta las luminarias, por lo que de noche, la zona se vuelve oscura y peligrosa, tanto para peatones como vehículos. Durante la mañana y la tarde, centenares de personas lo aprovechan para hacer ejercicio. Es común ver pelotones de ciclistas entrenando, gente corriendo, caminando o haciendo gimnasia, disfrutando las postales que regala el río y el contraste con la virginidad agreste que aún le queda a las bardas. También lo utilizan los empleados rurales que, en bicicleta o en moto, aprovechan esa ausencia de tránsito para dirigirse a su trabajo o a sus hogares. Cada montículo de tierra que se colocó para interrumpir el paso ya cuenta con pequeños senderos marcados a fuerza de aquella circulación liviana, pero constante.

Viniendo desde Río Negro y apenas cruzado el puente, se pueden apreciar las chacras que hay alrededor y la amplia vista donde aparece el barrio Rincón de Emilio y una lejana e imponente Legislatura, ubicada en el morro más alto.

Debido a la escasa presencia de personas, la fauna del lugar se mueve en su hábitat sin timidez ni riesgos. Es común ver atravesar la ruta -especialmente cuando cae la tarde- a liebres, cuises, culebras y zorros que aprovechan el último refugio natural que tienen, antes de que el urbanismo los devore.

Avanzando por el camino, la ruta serpentea en forma ascendente por las pequeñas montañas arcillosas hasta que el pavimento se termina a pocos kilómetros de la Ruta 7. El camino se bifurca hacia un sector donde esperan las columnas y otro por el que ya trabajan máquinas de Vialidad. Un intenso movimiento de suelo se realizó en toda la zona, alterando los paisajes naturales de la barda, aunque se mantienen los cañadones labrados con la erosión de la lluvia y el viento.

El camino de conexión al tercer puente comenzó a construirse en 2007, con fondos de Vialidad Nacional y desde entonces el proyecto tuvo que franquear todo tipo de escollos, desde cuestiones económicas hasta replanteos de obra. En agosto del año pasado, la empresa adjudicataria paró los trabajos y retiró sus máquinas. A partir del pago de certificados atrasados, los trabajos se reanudaron y ahora, después de muchos años, las promesas indican que a fin de año estarán concluidos.

CIFRA
60.000 vehículos circulan por día por los puentes que unen a Neuquén con Río Negro.
Se espera que la habilitación del tercer puente y la Autovía Norte descongestione la Ruta 22 –en el tramo Cipolletti-Senillosa– que en horarios pico colapsa por el intenso tránsito diario.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído