Un espía de la dictadura en las sombras del hospital

El caso de un asistente social del Castro Rendón, eje de un libro.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- En un acto sin muchos precedentes y único en el país, en julio de 2010 un tribunal de ética del Colegio de Profesionales de Servicio Social de Neuquén decidió la expulsión y quita de la matrícula al asistente social Ricardo José Grisotto, quien se desempeñaba en el hospital Castro Rendón y presidió la cooperadora de la institución, al comprobarse su condición como agente de los servicios de inteligencia del Ejército durante la última dictadura militar.

El caso Grisotto, que refleja la complicidad civil durante el terrorismo de Estado, y la lucha de los organismos de derechos humanos en Neuquén son los ejes del libro Reservorio de memoria, derechos humanos y trabajo social de la trabajadora social Mabel Grant, fallecida en julio pasado, que se presentará hoy en esta ciudad (ver aparte).

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La sanción, la máxima que puede aplicar esa entidad, se fundamentó en que Grisotto violentó el secreto profesional, utilizó información propia de su trabajo en el hospital Castro Rendón para su tarea de informante y desplegó una actividad de inteligencia paralela a la profesional, entre otros motivos.

El juicio ético se realizó en el teatro Conrado Villegas y contó con los testimonios de ex compañeros de trabajo del sistema público de salud e integrantes de organizaciones sociales en las que participó Grisotto.

La decisión se dictaminó luego de la publicación de su nombre en la lista de colaboradores del Ejército que dio a conocer en febrero de 2010 la revista Veintitrés. La publicación tomó la información presentada ante la Justicia por el Archivo Nacional de la Memoria con el listado de más de 4 mil nombres del personal civil y militar del Batallón de Inteligencia 601 que actuaron entre 1976 y 1983.

Grant -que integró la APDH de Neuquén desde sus inicios- destacó un dato relevante del dictamen: “Grisotto se desempeñó como parte de los servicios de inteligencia hasta 2003, percibiendo una jubilación por los servicios prestados al régimen dictatorial”. Agregó que “formó parte de la asociación ilícita que cometió delitos de lesa humanidad en el marco del genocidio”. Sostuvo que el juicio ético a Grisotto “es la expresión de una sociedad que se esfuerza en mantener viva la memoria, como un reaseguro civilizatorio que asume el Nunca Más como mandato hacia futuro”.

Dijo que su “tarea” era por el conflicto limítrofe con Chile

Cuando su nombre figuró en la lista de informantes del Batallón 601, Ricardo Grisotto recibió a este periodista en su casa, donde aseguró que su participación durante la dictadura estuvo vinculada con cuestiones relacionadas con el conflicto limítrofe con Chile. Comentó que llevaba diarios, revistas y publicaciones al país trasandino.

El fallo del juicio ético indicó que su función era involucrarse con organizaciones sociales, receptar, clasificar y derivar información a su destacamento. Por eso su conducta fue reprochable desde “la ética social y profesional y de los derechos humanos”.

Había llegado a Neuquén en 1970, proveniente de Córdoba, y en 1977 se recibió de licenciado en Servicio Social en la UNCo y ejerció en el Castro Rendón.

Se presenta hoy a las 19 en la UNCo

El libro póstumo de Mabel Grant se presentará hoy a las 19 en el Salón Azul de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) con la participación de Noemí Labrune, integrante de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH); el historiador Fernando Lizárraga y el decano de la Fadecs, Andrés Ponce de León. Labrune escribió que el libro “fue un encuentro vital con la historia de los años más dramáticos que se vivieron en estas tierras”.

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