Por RAMIRO MORALES
El llamado lo realizó un alto representante del Ejecutivo esta semana. Del otro lado de la línea estaba el intendente Horacio Quiroga. El acuerdo fue bajar un tono al histriónico cruce de declaraciones que representantes de ambos ejecutivos protagonizaron los días posteriores a la tragedia de la Cooperativa Obrera, que dejó siete muertos.
Podría celebrarse que finalmente haya primado la cordura. Pero en los días previos ya se había dicho todo. En medio de fantasmas de juicios políticos, pases de factura y asignación de responsabilidades, hubo momentos lastimosos, como el que protagonizó el secretario de Gobierno municipal, Marcelo Inaudi, cuando salió a atribuirle unos 70 muertos al gobierno provincial como si de ganado se tratara.
Ese mismo día, más temprano, el puntero emepenista Heriberto Chureo -otrora dirigente social, ahora abrigado por el poder- fue arrestado por pintar paredes con la consigna “Pechi asesino”.
En medio de todo ese triste fango, los familiares de las víctimas apenas salían del estupor de la tragedia. La Justicia, que operó rápidamente y con todos sus recursos al servicio de la causa, ni siquiera había podido imputar a los responsables, algo que recién consiguió el viernes. Pero la política no descansa nunca.
La estrategia del Municipio fue salir a despegarse del hecho y responder violentamente a cualquier acusación que pudiera darse en su contra, inclusive con una actividad rayana a la paranoia. Desde el bloque de concejales del MPN, en tanto, se aclaró que no iban a tomar medidas en el corto plazo, pero no dejaron abierta una puerta al pedido de un juicio político. Varios ediles y sus asesores revisaron la jurisprudencia al respecto e hicieron números sobre los votos necesarios.
Pero llegó el llamado y todo se calmó, al menos sobre el cierre de la semana. Sapag, sin embargo, dio alguna señal de su sentir. El viernes, en un acto de homenaje a los rescastistas, dio a entender con cierta ofuscación que no había presencia municipal en el acto porque Quiroga quería hacer su propia ceremonia. ¿Es que no podían ponerse de acuerdo ni siquiera en eso? ¿O acaso alguien duda sobre lo justo del reconocimiento del trabajo a esas cientas de personas que pusieron su cuerpo en la que fue la peor tragedia de la ciudad en la historia reciente?
Juicio político
En el fondo, el Municipio parece más preocupado por un eventual juicio político contra Quiroga que por otra cosa. Y si esta afirmación suena exagerada, alcanza como prueba la encuesta telefónica que se realiza desde algunos días en Neuquén, donde se pregunta a los neuquinos a quién consideran responsable de la tragedia y se busca opinión sobre cómo actuó la comuna en la misma.
Desde el Municipio salieron a despegarse de la encuesta; sin embargo, ¿quién otro podría tener interés en medir el impacto de la tragedia en la imagen del intendente?
Pero la política suele ser generosa y corporativista. Quizás por eso desde el MPN tengan tantas dudas sobre un juicio político. “Si se destituye a Quiroga se puede generar un antecedente peligroso”, confió una alta fuente del gobierno provincial. ¿Acaso existe alguien dentro del partido provincial dispuesto a conducir un proceso de juicio político? Ningún concejal ni ningún referente del partido provincial se animaría sin el aval del propio Sapag.
Y nada indica por estas horas que esté dentro del deseo del gobernador impulsar una medida de este tipo. Es que, a los ojos de la sociedad, la política debe quedar en un segundo plano: la Justicia será la encargada de deslindar responsabilidades. Si de la investigación
surge algún nexo con el gobierno municipal, será tiempo de evaluar responsabilidades políticas.
Salarios
Mientras todo gira en torno a la tragedia, los avatares administrativos siguen su curso. El Gobierno acordó un aumento con los empleados estatales y esta semana haría lo propio con los docentes, ávidos de llegar a un arreglo antes del cambio de conducción. Es que con el triunfo de Daniel Huth en las elecciones internas, el Gobierno se enfrentará a un gremio más duro el año que viene.
Las subas impactarán en el Presupuesto 2013. Una vez más, el Ejecutivo incumplió su envío a la Legislatura tal como estipula la ley. Este año, sin embargo, parecen tener razones: la economía está tan revuelta que es difícil cerrar los números sin subestimar o sobrestimar recursos.
Lo cierto es que nadie espera un 2013 con un derroche de optimismo. El sector hidrocarburífero se mueve lentamente, sin dar señales de un salto que implique una suba en las regalías. Los gremios seguramente buscarán un nuevo acuerdo salarial a principio de año. Dependerá de la cintura del Gobierno el grado de conflictividad que se registre.


