Una etapa que se consolida cada día más: la preadolescencia

Va de los 9 a los 13 años y combina gran infantilismo con pubertad.

Históricamente, a los 13 años, cuando la escuela secundaria comienza a formar parte de la vida de los chicos al igual que una intensa revolución hormonal, es el momento del fin de la niñez y el arranque de la adolescencia. Sin embargo, el cambio de roles y de percepción de sí mismos le dio protagonismo en los últimos años a una etapa que, si bien existía, no era tan evidente: la preadolescencia.

El tránsito de la niñez a la adolescencia parece alargarse cada vez más. Suele empezar a los 9 años y alcanza hasta los 13, periodo en el que se combinan actitudes completamente adolescentes con comportamientos absolutamente infantiles. Y comprenderlos es todo un tema. Aquí, algunos tips para tener en cuenta.

El cambio de roles le dio protagonismo a una etapa que siempre existió pero que no era tan evidente.

Supervisión y limites

Que quieran realizar actividades por su cuenta no significa que haya llegado el momento de dejarlos volar con independencia. Se trata de encontrar el equilibrio y buscar actividades que puedan hacer realizar solos, como ir al colegio caminando. Y es clave tener supervisión sobre su acceso tecnológico, en especial a internet. Esto obliga a que los límites sean firmes: ellos van a querer romperlos pero es imprescindible mantenerlos. Y fundamentalmente, que la pareja de adultos no caiga en desacuerdos, porque el chico buscará sacar ventaja.

Intimidad y comunicación

Buscan su espacio y ya perciben su cambio físico. Es posible que la habitación sea un refugio y hay que respetarlo. Necesitan encontrarse cómodos en su casa, tanto física como emocionalmente. Pero, ojo: intimidad no es aislamiento. Por eso hay que fomentar la comunicación, que signifique hablarles sin juzgarlos y escucharlos. Van a plantear dudas y hay que ayudarlos a despejarlas. Quizá una buena manera sea buscar preguntas adecuadas para que ellos solos encuentren las respuestas.

Ejemplo y autoestima

Deben disfrutar de su tiempo y aprender a motivarse. El deporte y la lectura ayudan, pero hay que estimularlos con el ejemplo: no será fácil guiarlos desde el sillón, viendo la televisión. Activarse y activarlos, algo que los llevará a creer en ellos. Es una etapa de dudas e irreverencias, y las normativas deben ser claras, pocas y firmes, del mismo modo que ellos deben comenzar a hacerse responsables de sus actos y asumir las consecuencias.

Paciencia

Es el principal ingrediente para el día a día, tanto para los niños como para los padres, ya que habrá momentos en los que uno de los dos la perderá y hay que aprender a recomponerse y seguir adelante, con comunicación y buen entendimiento. El niño comienza a hacer su camino y debe sentir que la mirada de los adultos es un respaldo y no una vigilancia.

Atención redes

Hay que seguir de cerca lo que los chicos miran en internet

Los adolescentes de hoy son 100% digitales y no hay que preocuparse por eso, porque en definitiva es el tiempo que los rodea. Pero, igual, hay que estar atentos: la web es una puerta de entrada a lugares desconocidos y está abierta a la vida de los chicos. Un estudio de Save The Children comprobó que el 5,8% de los adolescentes de entre 12 y 16 años sufre acoso en las redes sociales de manera ocasional, y un 1,8% lo padece de manera frecuente.

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