El hallazgo de 16 mil pastillas de metanfetaminas en el paso internacional Pino Hachado, por un valor de 420 mil dólares, explotó ayer en los portales de noticias de todo el país. La ilusión de un Breaking Bad a la criolla fue toda una tentación para la mayoría de los medios.
LM Neuquén, que investigó el tráfico de drogas por la zona de frontera que une esta provincia con Chile, avanzó sobre la noticia porque se trataba de un cargamento de gran magnitud de una sustancia que relativamente no circula por la región.
El fiscal de Curacautín, Iván Álvaro Isla, bajó las expectativas: los reactivos químicos demostraron que las pastillas no eran drogas convencionales, ni siquiera pudieron comprobar que se trataba. De todas formas, se enviaron muestras para analizar en laboratorios más complejos y establecer si se trata de una sustancia nueva.
Las hipótesis que rondan la cabeza de los pesquisas chilenos son dos: una, que la pareja integrada por una neuquina y un cipoleño podría haber querido introducir al vecino país unos “placebos” para comercializarlos como “meta” y hacer plata fácil.
La otra hipótesis en danza da cuenta de un ensayo. “Probar la ruta”, dijo un pesquisa. De esta forma, los narcos evalúan los pasos y ajustan los movimientos para luego burlar los controles.
La pareja, finalmente, quedó en libertad y si se comprueba que las pastillas eran efectivamente droga se librará la captura internacional. Ahora, Neuquén es parte de la ruta de la marihuana a Chile. La frontera neuquina tiene 32 pasos clandestinos que son toda una tentación para los narcos por lo que solo es cuestión de tiempo para que otro tipo de sustancias comiencen a cruzar la cordillera.


