El viejo truco menemista de ofrecer al electorado un candidato extrapolítico le funcionó muy bien al ex presidente con Daniel Scioli, Lole Reutemann o Ramón “Palito” Ortega; y hace dos años también a Mauricio Macri, que se animó a sacar a la cancha al cómico Miguel Del Sel. Pues el viejo truco se le acaba de escurrir entre las manos al intendente Horacio Quiroga. Porque su joven, sano y noble ancho de espadas, el piloto Camilo Echevarría (verdadero héroe popular en Neuquén a los 24 años) se bajó del ofrecimiento del Pechi, que no era otro que el de ocupar el lugar que reserva su lista al cupo joven.
El escenario del no para el intendente no podía haber sido peor. Dicen en los mentideros pechistas que el sí de Camilo valía ¡25 mil votos! Y que semejante aporte lo ponía un poco más a tono para competir con el intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco, candidato ahora por el FpV. Camilo era la carta ganadora de Quiroga en una lógica cada vez más cercana a la que irradia el PRO, que dice que en los últimos 30 años gobernaron siempre los mismos y que allí están los resultados desastrosos para juzgar. Su asesor electoral, Jorge Giacobbe, fue el primero -ya en noviembre- en alertar sobre el crecimiento de la oferta macrista. Hoy dice que Macri es “imparable”. Por lo tanto, los recursos que hacen que capte voluntades también deberían ser buenos en Neuquén. Eso lo explica. Pero con mucho sentido común, Camilo optó por seguir su camino: terminar sus estudios de abogacía, foguearse un poco cumpliendo el sueño en el TC y correr, por ejemplo, las 24 horas de Nürburgring en Europa. La semana pasada el piloto charló a solas con Macri en Buenos Aires. Ese esfuerzo de seducción también fracasó. Ganó la sensatez.


