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Casa Koessler de San Martín, un paseo por el tiempo

Desde fines del mes pasado, los visitantes y residentes tienen la posibilidad de reencontrarse con el pasado de la comunidad a través de los objetos las fotografías y el ambiente propio de un hogar centenario.
Rodolfo Koessler fue el primer médico civil de la región y su esposa Berta Ilg, escritora y autora de uno de los trabajos más completos sobre la cultura mapuche.
 
San Martín de los Andes> Desde el pasado 27 de enero, los visitantes y residentes tienen la oportunidad de reencontrarse con el pasado de esta comunidad, a través de los objetos, las fotografías y el ambiente propio de una casa centenaria como es la que albergó al matrimonio conformado por el doctor Rodolfo Koessler, el primer médico civil de la región, y su esposa Berta Ilg, escritora y autora de uno de los trabajos más completos sobre la cultura mapuche.
Ubicada en la céntrica avenida San Martín esquina Ramayón, la construcción data de 1900 y fue declarada de Interés Histórico Provincial y Municipal.
A partir del trabajo de Federico Koessler, nieto de la ilustre pareja, el lugar fue restaurado tanto en el exterior e interior, conservando esa característica propia de la época en la que el pasado se hace presente, para contar parte de la historia de esta ciudad.
“En 1900 fue un almacén de campo, y en 1920 la compró mi abuelo para instalarse con su esposa y donde nacieron sus hijos”, cuenta Federico al referirse a sus abuelos.
Se trata de una construcción de 18 ambientes con doble pared de madera de raulí, en la que se instalan el médico alemán y su esposa escritora, quienes abren su hogar y su corazón al prójimo.
A través de la inconmensurable vocación de ambos, los ambientes de la Casa Koessler van absorbiendo la historia de personajes, anécdotas y recuerdos.
El lugar se transformó no sólo en la vivienda de la pareja, sino en el primer consultorio y hospital del pueblo, con instrumentos y utensilios de la época, y en la primera farmacia donde el doctor Koessler preparaba sus recetas magistrales.
Y también en el refugio de una escritora extraordinaria como su esposa Berta Ilg, quien aprovechando que los integrantes de las comunidades mapuche de la zona concurrían a su casa  para ser atendidos por su esposo, y haciendo uso de la rica experiencia acumulada como recopiladora del folklore alemán y maltés, es que empezó a ganarse la confianza de este pueblo y a escuchar relatos heredados de sus antepasados a través de largas cadenas de tradición oral.
 
Médico rural
Rodolfo Koessler fue el primer médico civil en la zona que llegó procedente de Alemania.
A caballo visitaba los pacientes de las estancias y poblaciones rurales de los alrededores.
“Una de sus pacientes fue Aurelia Tizón, primera esposa de Juan Domingo Perón quien en la década del '30 como capitán del Ejército Argentino, se encontraba en Mamuil Malal realizando un trabajo de reconocimiento en la región, y que se vio reflejado en su libro Toponimia patagónica de etimología araucana”, contó Federico Koessler, mostrando un ejemplar de esa obra no tan difundida del ex presidente de la Nación.
“También la gente venía a verlo desde diferentes lugares a su consultorio, transportándose en carreta y se instalaban en la casa varios días hasta que se curaban, y podían regresar a sus hogares”, rememoró.
 
Consultorio y hospital
En la sala que oficiaba de consultorio pueden verse todos los instrumentos usados como el estetoscopio, férulas de metal para los casos de traumatología, un asiento para la atención de partos, para odontología, unas camas para internación, y el dispensario con los productos de farmacia, además de un sector para radiografías y el escritorio.
El cuarto está adornado con cuadros, fotos y matras y mantas obsequiadas por los miembros de las comunidades mapuches que eran atendidos por el médico.
En otra de las dependencias puede observarse la sala de estar en la que se encuentran una biblioteca, una victrola y un tocadiscos Winco, y una mandolina que doña Berta sabía tocar en sus ratos de ocio.
También el comedor con la mesa rebatible que se extendía en la medida en que se ampliara la cantidad de comensales, y la galería que da a un jardín en el que además de las flores y plantas que lo adornan, pueden verse tres piedras talladas que le fueron regaladas al matrimonio Koessler por los mapuches, para “proteger el hogar”.
Un paseo por la casa representa transportarse en el tiempo y percibir sensaciones únicas de la vida en este rincón de la Patagonia.

Cuenta el pueblo mapuche

San Martín de los Andes> Berta Ilg de Koessler trabajó por más de cuarenta años en contacto con el pueblo mapuche transcribiendo sus tradiciones, mitos, leyendas, cuentos y fábulas.
Hace unos años se completó ese trabajo merced a la tarea de sus descendientes, quienes tradujeron del alemán sus escritos, y reeditaron “Cuenta el pueblo mapuche”.
Este libro consta de tres volúmenes: “Tradiciones”, “Mitos y leyendas”, “Cuentos y fábulas”, y es por lejos el fruto más importante de la recopilación de casi medio siglo hecha por la autora.
Bertha Ilg nació en 1881 en Baviera, Alemania. Durante su juventud residió en la isla de Malta, donde realizó uno de sus primeros trabajos de recopilación de historias y costumbres populares.
En 1912 se casó con el médico Rodolfo Koessler y en 1920 se afinca en San Martín en forma permanente. “Hablaba alemán, inglés, maltés, italiano, español y mapudungun, de allí que en las comunidades se la conociera como la mapuche blanca”, recordó Federico Koessler, su nieto e impulsor del museo.
Entre los objetos que se encuentran en el lugar, pueden verse instrumentos musicales como una trutruca, y junto a la máquina de escribir que utilizaba Berta Ilg, una carta del poeta y médico neuquino Gregorio Álvarez de 1963, en la que destaca la obra de la escritora quien con sus propias palabras expresó: “…Antonio Kinchauala y Francisco Kolüpán fueron las dos fuentes más abundantes de mi repertorio. ¡Ancianos de la tierra, ya tiempo atrás fallecidos, tengan el homenaje de mi veneración!. Ellos me confirieron el título de Mapuche Blanca, de Ñañai y de Papai. Kolüpán me llamaba su ‘nieta’…".