Cómo afecta a las mascotas el otoño

Alergias, cambios en el comportamiento y la presencia de parásitos, factores que aparecen.

Con el cambio de estación se reducen las horas de sol y bajan las temperaturas. Además, en esta época del año las mascotas mudan el pelo. De la mano del otoño llegan el frío y la humedad, y no hay que olvidar que también son sensibles a los cambios de temperatura. Y aunque están más preparados que los humanos para combatir la climatología, algunos animales sufren más gravemente el cambio de estación.

Durante los meses fríos del año, la prevalencia de enfermedades infectocontagiosas aumenta. Sin embargo, en definitiva el otoño es una estación más y si se consideran todos los desafíos y métodos de precaución que una mascota debe atravesar, nada puede salir mal. Tal como sucede en humanos, las alergias a nivel de la piel se expresan como dermatitis atópica y a nivel respiratorio, como asma. Lo cierto es que en las mascotas, las alergias también pueden agudizarse durante el otoño por múltiples motivos. Por ejemplo, la presencia de hojas en el suelo y su barrido incrementan la cantidad de polvo en suspensión. Además, el tiempo húmedo y templado favorece el desarrollo de virus y bacterias que pueden desencadenar o agravar cualquier síntoma inicial, tanto en la piel como los provenientes de la vía aérea. El clima seco y frío deshidrata la piel y aumenta la predisposición de determinadas patologías.

Por otro lado, basta con calefaccionar un ambiente para que se pongan en evidencia los parásitos externos, principalmente las pulgas. Por eso se recomienda que las mascotas estén desparasitadas interna y externamente todos los meses.

Finalmente, las mascotas pueden presentar cambios de comportamiento relacionados a la ansiedad que les genera el hecho de estar más tiempo solos y aburridos. Es común que se laman zonas del cuerpo o ladren de manera excesiva, destrocen cosas o hagan sus necesidades en lugares poco habituales. Para contrarrestarlo hay que estimular el juego durante los paseos.

Virus en el aire: El clima húmedo y templado desarrolla bacterias que entran por la piel o vía aérea.

En esta época se da el cambio de pelo. Por Sergio Gómez (veterinario)

El manto piloso en los animales es un fiel reflejo de la salud: cuando su pelo está opaco y sin brillo, estamos en presencia de un animal con falta de minerales o vitaminas, y también indica que pueden presentar alguna parasitosis externa o interna. Si se cae el pelo, hay que tener en cuenta si es normal o es patológico. La muda es como llamamos al cambio de pelo, que normalmente se produce dos veces al año; en otoño se deja atrás el pelo fino y liviano de verano por uno grueso y más denso, que es el del invierno. Este cambio está regulado por la luz solar: cuanto más largos son los días, el pelo es más fino; cuando los días se acortan, es más grueso.

Lo importante es que en esta época del año en que cambian el pelaje tenés que usar mucho el cepillo o peine mínimo dos veces por semana. Si ves que en una zona le falta pelo y se nota la piel, consultá con el veterinario.

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