Con el petróleo solo no alcanza

El intendente de Añelo, Darío Díaz, puso el grito en el cielo. Sugirió que está muy solo y que no da abasto para contener a quienes siguen llegando desde todos los puntos del país en busca de trabajo. Vaca Muerta no es lo que era, el empleo petrolero cae y a él le quedan los mismos problemas sociales de cada vez que las empresas frenan las inversiones. Díaz ve cómo el derrumbe del valor del petróleo le pasa factura a la provincia, y por ende a él casi como nadie. Es una historia varias veces vista en la cuenca petrolera neuquina. Sólo que en los últimos 20 meses entró en una nueva etapa. El petróleo pasó de 110 dólares a 40 y eso afectó las inversiones, pese al precio subsidiado internamente. Esa lógica en parte regida por la geopolítica es la que viene pisándole los talones a la provincia. Lo dicho: no es nuevo, ya pasó otras veces y no se tomaron grandes medidas para evitar los momentos de vacas flacas. Se trata de la tan mentada diversificación productiva. Es decir, que una provincia cuya economía depende mucho del petróleo y el gas tenga ideas, recursos y la voluntad política para trazar una hoja de ruta que exceda el día a día e incentive de forma crucial a otros "motores" productivos. Nadie dice que sea fácil. La lotería de los vaticinios indica ahora que el precio del crudo será bajo (en torno a los 50 dólares) por cinco años. Puede variar. Si un día los países productores ponen el freno a la oferta, o Medio Oriente se transforma en un caldero aún mayor, el precio puede subir de un día a otro. Es la suerte que subyace (también) al taxista de Zapala o al panadero de Añelo. Salir de esa lógica con un alto componente externo requiere de un plan, de una mirada a largo plazo y pasar del diagnóstico a la acción.

La apuesta por otros sectores productivos permitiría atenuar el impacto del precio del crudo.

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