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La Mañana

Condenaron a los represores

Los ocho militares fueron sentenciados con penas que van desde los 25 a los 7 años. A todos se los halló culpables por delitos de lesa humanidad.
Las máximas condenas fueron para Olea, Reinhold y Gómez Arenas con 25 años de cárcel.

Neuquén > El Tribunal Oral Federal de Neuquén integrado por los magistrados Orlando Coscia y Eugenio Krom y Oscar Albrieu, condenó ayer a los ocho militares a cumplir severas penas. Y, además, que se mantengan las actuales condiciones de detención oportunamente dispuestas por el Tribunal (Unidad Penal 5 de Roca).
El mayor castigo, de 25 años de prisión, recayó sobre el ex general de Brigada Enrique Braulio Olea, responsable de la jefatura del Batallón de Ingenieros de Montaña 181 y los coroneles Oscar Lorenzo Reinhold, quien se desempeñaba como jefe del Comando de Brigada de la Subzona 52 y Mario Alberto Gómez Arenas, jefe del Destacamento         Inteligencia.
La lectura del fallo siguió con 22 años de prisión para el mayor Luis Alberto Farías Barrera, quien actuaba como Jefe de la División Personal del mismo Comando y de 21 años para los oficiales de Inteligencia, Jorge Eduardo Molina Ezcurra y  Sergio Adolfo San Martín.
Y 20 años de prisión es la pena que deberá cumplir el  médico Hilarión de la Pas Sosa. Este trabajaba como Jefe de Sanidad del Comando y se habría probado que prestaba servicio en el centro clandestino de torturas, La Escuelita.
Los Jueces Federales consideraron finalmente condenar a 7 años de prisión, al suboficial de Inteligencia, Julio Francisco Oviedo.
Todos fueron acusados de ser penalmente autores y partícipes necesarios de delitos calificados como de lesa humanidad y también de otras graves imputaciones.

La lectura
Solamente los oficiales San Martín y Molina Ezcurra, escucharon detenidamente la lectura de la parte resolutiva de la sentencia 412, considerada sumamente “compleja” por el Presidente del Tribunal, Orlando Coscia.
Como primer punto se pronunció rechazando todos los planteos de nulidad que fueron presentados por los abogados defensores de cada uno de los      imputados.
Inmediatamente calificó las conductas penales de Reinhold y Gómez Arenas, como autores de los delitos de privación ilegítima de la libertad doblemente agravada, tormentos físicos y psíquicos por ser las víctimas perseguidas políticos, violación de domicilio y robo y asociación ilícita e inhabilitación absoluta y perpetua. Al coronel Reinhold, los Jueces le imputaron también el delito de coacción.
Farias Barrera fue acusado de ser autor de privación ilegítima de la libertad, tormentos, violación de domicilio y robo e inhabilitación absoluta y perpetua, mientras que las responsabilidades penales de San Martín y Molina Ezcurra, fueron encuadradas como partícipe necesario de los delitos de privación ilegítima de la libertad doblemente agravada por el uso de violencia, violación de domicilio y robo (17 hechos), asociación ilícita e inhabilitación absoluta y perpetua.
El médico de la Pas Sosa fue imputado también como partícipe necesario de los privación ilegítima de la libertad agravada, tormentos y  asociación ilícita, en tanto que el general Olea, de participe necesario de privación ilegítima de la libertad agravada, 17 hechos,  tormentos y asociación ilícita.
El Tribunal Oral Federal le atribuyó al suboficial Oviedo los delitos de privación ilegítima de la libertad (un hecho) y asociación ilícita.
Finalmente resolvieron también que se extraigan testimonios de las declaraciones de los oficiales del Ejército Raúl Axel Pastor y del testigo Ramón Florenza, para que se remitan al Juzgado Federal de Neuquén.

Por ahora, a una cárcel común

Neuquén > Los ocho represores que actuaron en el centro clandestino de detención La Escuelita y que fueron condenados ayer deberán cumplir sus penas en la U 5 de General Roca, al menos hasta que la sentencia quede firme, explicó ayer el fiscal federal Manuel de Reyes Balboa a periodistas luego de conocida la sentencia.
Los represores permanecían en la unidad carcelaria de General Roca y desde allí eran transportados por personal del Servicio Penitenciario Federal. Sin embargo ayer fueron alojados transitoriamente en la U 9 de Neuquén por disposición del Tribunal Federal.
Los condenados deberán esperar en una cárcel común a la lectura de los fundamentos de la sentencia, previsto para el 20 de febrero próximo a las 8 y eventualmente el resultado de las apelaciones ante el Tribunal de Casación Penal para saber si les permiten beneficiarse de la prisión domiciliaria.
El Tribunal Oral Federal negó de plano el pedido de los abogados defensores para que los militares tengan el beneficio de prisión domiciliaria teniendo en cuenta la avanzada edad. Los represores, en consecuencia, pasarán estas fiestas de fin de año en un penal federal.

Análisis
Apenas el principio

Por Alfredo Enrique

A un tiempo históricas y de alto valor simbólico, las condenas ayer a ocho represores que actuaron en La Escuelita apenas cumplen con una demanda que tardó demasiado –más de 30 años- en cumplirse frente al tamaño de la tragedia que también se vivió aquí durante la dictadura.
Si se compara con otros fallos a represores (Buenos Aires, La Plata o Córdoba), el de Neuquén fue más bien conservador: no reconoció la figura de genocidio, y tal vez (porque no se conocen hasta ahora los fundamentos de la sentencia) los jueces dudaron a la hora de aplicar condenas más severas, como la prisión perpetua. Incluso -tal como lo valoró la Fiscalía-, la sentencia de siete años de cárcel a Franciso Oviedo es efímera y tampoco le reconoce, como lo denunció Manuel de Reyes Balboa en su alegato, responsabilidades en tormentos a los detenidos que pasaron por La Escuelita.
La Justicia avanzó sobre un muy reducido número de miembros de la lubricada maquinaria de terror y persecución diseñada para neutralizar cualquier tipo de oposición al Proceso tanto en Neuquén como en Río Negro. La segunda, tercera y tal vez cuarta fase de las causas que inició el ex juez federal Guillermo Labate deberían suponer un avance mayor sobre los represores aún en libertad que formaron parte de este plan sistemático. Será un trabajo arduo y del que se espera todavía más que lo demostrado hasta ayer.

Las voces, luego de la sentencia

El fiscal, querellantes y víctimas del centro de detención valoraron el fallo en forma dispar.

Neuquén > Las siguientes son algunas de las repercusiones del histórico fallo de ayer:
Manuel Reyes de Balboa, fiscal: «En su mayor parte se hizo lugar a las pretensiones del Ministerio Público. Son muy leves las diferencias de las penas para algunos de los imputados en relación a lo que pidió la fiscalía. Y particularmente en el caso del señor Oviedo no se hizo lugar al delito de tormentos».
Ivana Dal Bianco, querellante por el Ceprodh : «Es un paso adelante que se haya condenado a los 8 imputados, sin embargo nosotras la pelea que dábamos era por el delito de genocidio y eso no se ha nombrado acá, y es un retroceso en nuestro punto de vista».
Ines Ragni, Madre de Plaza de Mayo: «La sentencia estuvo muy bien y muy justa. Aunque a uno le den 7 años, te los regalo dentro de la cárcel. Vamos a luchar para que no vayan a pedir cárcel en sus casas sino que tienen que ir a la cárcel de verdad, que sufran ahí adentro».
Islanda Becerra, víctima: «Esta Justicia después de 32 años no es justicia. Conforme porque es cárcel común, aunque yo creo que merecían mucha más pena. Que tengan una vida muy larga para que la puedan cumplir, pero hay que rescatar acá que ahora se va saber la verdad de lo que sucedió».
Francisco Ledesma, víctima: «Estoy contento. Tengo una gran tranquilidad de espíritu, creo que el tribunal ha dictado una sentencia justa que era lo que nosotros buscamos, sobre la base de la verdad y la justicia. Creo que hemos logrado nuestro objetivo, condena en cárcel común».
David Lugones, víctima: «Sorprendido gratamente de que en el mismo día que terminó el juicio se dio a conocer el veredicto, pensábamos que lo íbamos a tener mucho más adelante».  
Edgardo Kristensen, víctima: «Hoy con el fallo, por lo menos dentro de los parámetros que marca la ley, se ha hecho justicia.  Uno que sufrió las consecuencias siente la satisfacción de que llegó pero también para los jóvenes que sepan que quienes cometieron esas atrocidades van a la cárcel».

Escraches e incidentes

Neuquén > Representantes de HIJOS y otras organizaciones políticas esperaron con ansias ayer a la mañana la llegada de los ocho imputados al tribunal. Cuando los condenados bajaron de la camioneta que los trasladaba desde la U-5 no pudieron protegerse del escrache. Es que los jóvenes no dudaron en tirarles bombas de pintura a los represores. Uno de ellos, Hilarión de la Pas Sosa se cayó y se lastimó.
Luego de conocido el fallo hubo incidentes con efectivos de Gendarmería que no pasaron a mayores.

Opinión
«Hay mucho por hacer»

Por  Noemí Labrune (*)

Este Poder Judicial en primera y segunda instancia ha trabajado correctamente y mucho. Si estamos totalmente de acuerdo no sé, pero sí se que hay que demostrar constancia de que han cumplido con su función y creo que esto puede ser, para otras jurisdicciones, como un impulso.
Acá se ha condenado a ocho militares, había un general, había cuatro coroneles, había dos tenientes coroneles y son ocho. Por diecisiete casos. Hasta ahora no ha habido un juicio tan numeroso en ninguno de las jurisdicciones del país.
Yo invito a los militantes de los otros lugares que vean que esto es posible, que hay que hacer fuerza y saber hacerla, hay que presentar todo lo que procesalmente se necesita y sobre todo tienen que estar allí para que los jueces entiendan que esto tiene que ser terminado mientras que estemos todos vivos.
De manera tal que no quedan muchos años, este año, el año que viene, y no se puede estar juzgando a cuenta gotas.
Esperemos que en todas las jurisdicciones las condenas de los juicios sean multitudinarias y eso es también el mensaje que queremos dar a todos los demás que estén en el camino.
Y no porque creamos que el camino nuestro terminó, sino que sigue y por eso pedimos a la comunidad de Neuquén que no baje los brazos, porque hay mucho que hacer todavía pero tratemos de hacerlo este año y el que viene para que cuando llegue el 2010 ya no haya mucho por hacer. 

(*) Representante de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH)

Siempre en silencio

Neuquén  > Los ocho militares incriminados en delitos calificados como de lesa humanidad ocurridos durante la última dictadura militar en el centro clandestino La Escuelita, se mantuvieron en silencio hasta el final de las audiencias de debate.
Los altos jefes castrenses sometidos a juicio oral y público por la Justicia Federal de Neuquén, ayer tuvieron la oportunidad de defenderse de los graves cargos que se les enrostran. No lo hicieron. No intentaron conmover al Tribunal, como se acostumbra en los Tribunales ordinarios.
Enrique Olea, Oscar Reinhold, Luis Farías Barrera, Hilarión de la Paz Sosa, Mario Gómez Arena, Jorge Molina Escurra, Adolfo San Martín y Francisco Oviedo, fueron marchando, con dificultades -por su avanzada edad y por el escaso espacio que ofrecía del salón-, para sentarse por primera y tal vez por última vez, en el banquillo de los acusados.
Todos los incriminados se ubicaron frente al Presidente del Tribunal Orlando Coscia y respondieron que nada tenían que decir, dejando entrever que el asunto había terminado finalmente y que todo estaba dicho.
En cambio, distinta fue la postura asumida por el Jefe del Destacamento inteligencia, Gómez Arenas, sindicado como el responsable de todas las actividades clandestinas que se realizaban en La Escuelita.
El ex coronel, también con algún esfuerzo, se sentó en la silla, acercó al micrófono y con voz firme y sin disimular su orgullo de pertenecer a las fuerzas militares dijo: “señor presidente yo no tengo nada que agregar”.
Minutos antes se lo veía de buen humor. Hablaba con sus pares, también con los abogados y se reía. No demostró nunca tristeza alguna y menos aún algún atisbo de arrepentimiento. En realidad ninguno. Solamente el general de brigada Enrique Braulio Olea, se mostró, a lo largo del juicio, siempre cabizbajo.
Previó al obligatorio acto procesal que fue seguido con enorme expectativa dentro y fuera del recinto por familiares y amigos de las víctimas, los abogados particulares y oficiales que asisten a los acusados, contestaron algunos planteos sostenidos el martes por el fiscal del tribunal y los querellantes.