Cuarenta años después, se vuelve a vivir un fenómeno similar, aunque enfocado en Añelo, una pequeña localidad lindante a una formación extremadamente rica en gas y petróleo: Vaca Muerta.
Desde que se conoció el potencial que encerraba la zona, un nuevo peregrinaje de foráneos comenzó a llegar a la región, incluso cuando la actividad no comenzaba a desarrollarse en su plenitud.
Ayer el intendente Darío Díaz aconsejó públicamente que no vaya nadie más a radicarse al pueblo para evitar problemas mayores. Fue una manera de anticiparse a un posible caos por la falta de infraestructura. Un intento por no repetir experiencias que resultaron negativas, aun cuando fueran consecuencia del crecimiento y el desarrollo.


