Corren una carrera insufrible hasta la cima de la Eiffel

París
La cabeza da vueltas, los pulmones queman y los músculos se quedan paralizados: para los que la han disputado, la Vertical de la Torre Eiffel es una prueba casi inhumana.

Un centenar de atletas tomarán parte en la segunda edición de esta prueba, en la que deben subir uno a uno los 1665 escalones de uno de los monumentos más conocidos en el mundo, visitado cada año por siete millones de personas.

Temeridad
El tiempo a batir es de 7 minutos y 50 segundos. Un equipo de AFP ha podido subir la torre en condiciones similares a las de la carrera.

El trazado es de sobra conocido: una escalera de hierro cada vez más estrecha... y en esta ocasión sin turistas.

El atleta debe ascender tres pisos y un total de 279 metros (la antena de la torre está a 324 metros de altura).

En una carrera contrarreloj, la temeridad inicial va decreciendo a medida que se asciende la torre. En los primeros escalones, el atleta se siente ligero. Sube, salta, gira en un movimiento sin fin. Y comienza muy rápido.

El castigo empieza a notarse ya en el primer piso (57 m): los cuádriceps se entumecen, la barandilla se convierte en un precioso aliado y el corazón sube de pulsaciones a niveles insospechados. El aliento se va acortando al mismo tiempo que el viento sopla en todas las direcciones. Sin tregua. Los peldaños se acumulan, en una perfecta verticalidad, sin piedad.

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