Cuando jugar con barro y levantar tu casa es posible

Las casas de barro comenzaron a romper con un viejo prejuicio y ya se instalan en muchos de los barrios del Alto Valle. La incorporación de estilos propios les ponen un sello a estructuras que están innovando no sólo por los beneficios que ofrecen a sus habitantes, sino también porque en ella pueden colaborar todos los integrantes de una familia.

El barro juega con la variación de temperatura como si se adaptara naturalmente a las exigencias del ser humano.

Cipolletti, Centenario y hasta Las Grutas fueron noticia en las últimas semanas por presentar grandes estructuras que llamaron la atención por utilizar el denominado adobe, mezcla de arena, arcilla y paja. Entre las paredes, los constructores artesanales introducen botellas de colores o apliques de vidrio que permiten el ingreso de luz natural a la vivienda, y además le da un toque de diseño propio que evitan un consumo excesivo de electricidad. El barro en verano funciona como una especie de aislante del calor, por lo que el interior se mantiene fresco. Y en invierno produce el efecto contrario: almacenan el calor en el interior de la vivienda.

Es que este material juega con la variación de temperatura como si se adaptara naturalmente a las exigencias del ser humano. Si aún no te convenció, también tiene el privilegio de luchar contra la humedad, que en las casas tradicionales consume grandes cantidades de dinero. En esas épocas, el adobe tiene la propiedad de absorber la humedad y almacenarla, para luego despedirla al exterior durante los días secos.

Cuando se dice que las casas de barro tienen vida, no se trata de literatura, sino de la propiedad llamada "inercia térmica", ya que las paredes son un elemento vivo y juegan con los cambios de temperatura y humedad, y hasta pueden modificar sus dimensiones. Pero lo mejor de esta técnica, sin duda, es poder levantar tu propia vivienda en familia.

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