La temperatura registrada superó los 30 grados a esa hora, así que el joven se vistió sólo con un pantalón corto y permaneció descalzo para ir al patio. Fue allí cuando sintió la descarga eléctrica que le provocó un paro cardíaco y casi de inmediato también su muerte.
En primer término concurrió la Policía y la ambulancia del hospital. Se le brindaron los primeros auxilios y, como no tenía signos vitales, los médicos intentaron reanimarlo sin un resultado favorable. Los familiares que estaban en la vivienda identificaron al joven como Eduardo Lauquen.
La Policía convocó a operarios de Copelco, la distribuidora de energía en la ciudad, para que determinaran el origen de la descarga. Después de una inspección se detectó una conexión clandestina a la vivienda. No había medidor ni llave térmica por lo que la conexión no cumplía con ninguna condición mínima de seguridad.
Los cables de la conexión llegaban al soporte metálico del parral, allí se generaba una fuga de electricidad que terminó por ser fatal para el joven.
Los técnicos de Copelco desinstalaron la conexión clandestina para eliminar la fuga de electricidad. El robo de energía eléctrica es un delito que la cooperativa denuncia habitualmente. Sin embargo, no se han registrado exposiciones en la jurisdicción de la Comisaría 14, según informó el jefe de la unidad, comisario Ramón Lecaro.
Las denuncias fueron masivas hace más de un año en la zona oeste de la ciudad, ya que se había dispuesto una patrulla que controlaba cada conexión domiciliaria y cada vez que se detectaba una anormalidad se le daba parte a la Policía.


