Deben autoevacuarse por riesgo de derrumbe
El municipio de San Martín de los Andes notificó ayer a quienes allí habitan. En la ladera del cerro viven cerca de 600 familias.
San Martín de los Andes > El Municipio, a través de una escribana pública, notificó a diez familias que viven en el barrio Vallejos (sobre la ladera del cerro Curruhuinca) acerca de la necesidad de mudarse de esa zona ante el riesgo de caída rocas.
Cada una de las familias recibió una copia de los informes elaborados oportunamente por la consultora Macaferri y el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) que dan cuenta sobre el peligro que representan los afloramientos rocosos y la imposibilidad de realizar trabajos de mitigación ya que podrían ocasionar graves desprendimientos que arrastrarían a su paso las viviendas.
Problemas
El lugar más emblemático y complejo del riesgo geólogico que enfrentan algunos sectores de la ciudad se ubica sobre los faldeos del cerro Curruhuinca (tiene una fuerte pendiente cuyos valores medios se ubican entre el 12 y el 50 por ciento), donde se estableció un asentamiento formado en la década del '70. En la parte inferior de la ladera del cerro se encuentra la zona urbanizada que comprende cerca de 15 hectáreas. Según datos del Municipio, allí viven cerca de 600 familias en los barrios denominados Calderón, Obeid, Godoy, Parque Sur, Vallejos y Tres de Caballería. El déficit habitacional total de la ciudad alcanza a 2.500 familias.
Rodolfo Manson, concejal del Frente para la Victoria, sostuvo que tanto desde el área de Vivienda como de Desarrollo Social se lleva adelante un diálogo con esas familias desde hace meses. “Analizamos la posibilidad de una reubicación, ya que la situación de riesgo es gravísima. La piedra está inestable y hay que empezar a armar en esa zona una especie de terraplén para detener la posible caída”, agregó.
Prevención
El director de Juntas Vecinales, Andrés Freistav, explicó que en el sector del barrio Vallejos -ubicado sobre calle Sarmiento al 0- hay dos lotes que presentan una mayor peligrosidad. “Uno está vacío y en el otro viven varias familias que fueron armando sus casas, y a las que se les notificó sobre la necesidad de retirarse del lugar. No es una situación fácil, pero el Municipio debe plantear la situación porque representa un riesgo muy grande para esa gente”, remarcó.
Otros lugares con una problemática similar son Colonia Maipú y Villa Paur, donde en junio del año pasado se produjo un deslave en la ladera de la montaña como consecuencia de las intensas lluvias. Se desprendieron dos inmensas rocas de entre 7 y 12 toneladas que rodaron cuesta abajo destruyendo un corralón de materiales y varias viviendas. Afortunadamente no hubo víctimas.

