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La Mañana

Del discurso a la realidad

Escuchar anuncios tendientes a mejorar el tránsito de la ciudad en boca del intendente Horacio Quiroga no es ninguna novedad. Verlos esfumarse al poco tiempo en lo más hondo de las aguas del Limay, tampoco. Si bien es una estrategia que lo caracteriza y que muchas veces le juega a favor, en otras ocasiones lo deja mal parado. La frustrada elevación de la Multitrocha, su as de espada a la hora de la campaña que terminó depositándolo en la Intendencia por tercera vez en su vida, lo certifica. Sin embargo, a esa megaobra se le suman otros anuncios recientes que aún retumban en los oídos de los neuquinos, y que serán difíciles de concretar; por caso, la llegada del Metrobús y la apertura de la calle Lanín. Las ganas de copiar el sistema de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires presentan serias desventajas, dado que antes será necesario solucionar un servicio deficiente -reconocido por el Municipio luego de una serie de encuestas-. Y por más que desde el Ejecutivo municipal se repita hasta el hartazgo que la concesión fue heredada, que no se puede hacer nada y que si fuera por Pechi “le pegaría una patada en el traste a Indalo”, la empresa sigue funcionando y hoy es la única que circula en la capital. El caso de la calle Lanín parece más una propuesta discursiva que una realidad, teniendo en cuenta su enfrentamiento con Nación, que, en definitiva, es la que tiene la última palabra. Es cierto que la verborragia, muchas veces, lo hace manifestarse sin medir la realidad ni los impedimentos que van por fuera de sus intenciones. Pero también es sabido que este es el juego que le gusta hacer y en el que mejor se mueve. No podemos negarle las obras ni la transformación que logró de aquel Neuquén de fines de los ‘90 al de hoy. Pero tampoco podemos dejar pasar las promesas que, a simple vista, son imposibles. La realidad así lo refleja.