Del plomo a la oportunidad

Después de dos años y medio de estar denunciando y mostrando diariamente cómo se manejan y pelean por el territorio las bandas narco en la zona oeste de la ciudad, finalmente la Policía decidió hacer un fuerte acto de presencia: desde el sábado, tres grupos de acción rápida de la Metropolitana operan en el sector para intervenir principalmente en los enfrentamientos con armas.

La comercialización de drogas, el vigente mercado negro de armas, la utilización de pibes y los repetidos enfrentamientos que han costado más de una decena de vidas -muchas jóvenes- dejan a las claras que es necesario poner los pies en el campo y actuar.

No sólo se trata de mandar a una docena de policías, sino también de dar batalla con políticas genuinas.

Aunque a muchos vecinos esta irrupción de la Policía les va a caer muy bien y los hará sentir seguros, también hay que observar las dinámicas sociales y entender que para algunos sectores es prácticamente una provocación. No sólo se trata de mandar a una docena de policías con cascos de kevlar, chalecos, escudos, protecciones, armas largas, balas de gomas y camionetas pertrechadas para recuperar el territorio, sino también de dar batalla con políticas genuinas, porque el plomo sobra en los barrios.

Si bien la realidad es compleja, hay cosas que están a la vista y son simples. La política de seguridad de Neuquén, históricamente, ha sido delegada a la Policía. Prevención, irrupción, control territorial y la detención de delincuentes son los ejes que se repiten cíclicamente. Lo que no ven -o no quieren ver- es que una política de seguridad es transversal a todas las áreas del Estado. Es necesario que el Gobierno entre de lleno en los barrios con propuestas variadas para los jóvenes y así pasar del plomo a la oportunidad.

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