"Disfruto mi primer verano libre en 30 años"

Primera cirugía transgénero de la provincia. Benjamín Génova. Se animó a dar el paso que necesitaba para sentirse pleno. Su caso les dio fuerza a otros para tomar una decisión similar. Va por un trabajo estable.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar

Este será un verano distinto para Benjamín Génova, el joven neuquino que protagonizó la primera cirugía transgénero en el hospital Castro Rendón. A fines del año pasado, en el brindis navideño, se puso como meta conseguir la operación para vivir más cómodo y tomar sol sin restricciones. "Ser libre", como él mismo explicó. También se propuso difundir su caso y así abrir la puerta a otros. Logró ambos objetivos.
Por prejuicios y desconocimiento, Benjamín tuvo que luchar durante años para que lo reconozcan como varón.

Le costó terminar el secundario y conseguir un empleo en blanco. Para salir a la calle, debía esconderse en una apretada faja. Eso cambió el 23 de octubre pasado, cuando los cirujanos del hospital le dieron la imagen que él siempre vio en el espejo.

Un mes antes de operarse, contó su experiencia a LM Neuquén en una nota que tuvo fuerte repercusión. Hoy, a la distancia, afirma sin dudar: "Fue un golazo lo del diario".

Indicó que, tras la noticia y la gran repercusión que tuvo, le llovieron mensajes por la red social Facebook.
Los escribían otros varones trans que ahora querían hacer lo mismo que él se había animado a concretar.

Para él, la difusión era importante para que su transformación personal sirviera a una lucha colectiva, que excediera su propio caso personal.

Benjamín contó cómo era su sensación de incertidumbre antes de animarse a dar el paso trascendental. "Cuando comencé con esta decisión, no entendía nada, no sabía nada, no conocía a nadie; entonces, me hice la promesa de ayudar en lo que pudiera a los demás", expresó.

Pareciera ser que su ejemplo infundió ánimos a otros que ahora esperan para poder sentirse plenos. El Castro Rendón tiene una lista de espera de jóvenes trans que supieron qué puertas golpear gracias a él. El próximo turno es el de Joaco, su mejor amigo.

El día que operaron a Benjamín, su hija mayor cumplía 15 años. Sabía que su papá no iba a poder organizar un festejo, pero igual estaba feliz. Ahora, disfrutan en familia de una vida más cómoda en todos los sentidos.

"Ya estoy ultramorocho de tanto andar en musculosa y no lo puedo evitar; si bien todavía no puedo estar expuesto al sol por la cirugía, estoy disfrutando de mi primer verano libre en 30 años", comentó sonriente.

En los brindis de fin de año, dijo, doblará la apuesta y pedirá algo que pocos varones trans logran: un trabajo estable.

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