Años atrás, el mundo se alarmó con la pandemia de gripe A (H1N1), virus que causó más de 18 mil muertes en el planeta. En Argentina, antes de la aparición del primer caso, se creó un comité especializado para abordar y controlar la compleja amenaza. Pero la clave estuvo en la gente, que tomó recaudos, se preocupó y se cuidó para evitar el contagio. Pese a los esfuerzos, hubo 12 mil casos confirmados, que dejaron 626 muertos. De la misma forma, y atentos a la actual situación que plantea el Ébola, autoridades nacionales ya dispusieron medidas en caso de la aparición de algún caso en el país. El Ébola aparece como una amenaza más preocupante que la gripe A (H1N1). Es que el virus que causó más de 900 muertes parece no tener freno y ya se lo considera el brote más grave de las últimas cuatro décadas, al haber afectado casi de forma simultánea a Guinea, Liberia, Sierra Leona y Nigeria. Pero, a su vez, la amenaza aparece más lejana. Es que se trata de un virus que se transmite por contacto directo con líquidos corporales de personas infectadas y, por el momento, los casos detectados permanecen en África, a excepción de los trasladados de forma voluntaria a Estados Unidos y Europa. Las posibilidades son escasas, aunque siempre conviene anticiparse y prepararse para después no lamentar. Especialistas explican que si no se viaja a un lugar “infectado” no hay mayores riesgos. Pero siempre puede surgir un contacto casual, ya sea de forma directa o bien con una persona que está enferma y no lo sabe. Por eso, además de la difusión y los protocolos de contención a cargo de las autoridades, otra vez será clave el papel de la gente a la hora de tomar recaudos, preocuparse y cuidarse para evitar el contagio.


