Frente a las cámaras de Canal 26 de Buenos Aires, la pregunta del periodista Roberto García, en La Mirada, buscaba una repuesta picante del senador Guillermo Pereyra. Le preguntó sobre el tono conciliador en el que viró la relación del gobernador Jorge Sapag con Nación por la nueva ley de hidrocarburos.
Pese a lo que podrían pronosticar quienes desconocen la cocina interna del Ejecutivo y el MPN (ese vínculo tan estrecho que a veces pareciera que se tratara de lo mismo), lejos de caerle, el líder petrolero no dudó en apoyar al mandatario porque dijo que venía defendiendo bien los intereses de la provincia.
Meses atrás, quizás, la crítica hubiera sido descarnada. En cambio, ahora, destacó que la victoria de la lista Azul en las internas del MPN fue un triunfo en buena ley. ¿Qué pasó en el medio? Un proceso electoral que, en principio, parecía que iba a ser traumático y feroz, pero que terminó siendo una especie de demostración de fuerzas entre amigos.
Está claro que desde la Casa Rosada tuvieron que cambiar de actitud y en principio ceder -según trascendió- ante algunas de las pretensiones de los gobernadores que se veían muy perjudicados por la nueva ley. Pero también es cierto que desde los sectores vinculados a la actividad en Neuquén hay gran interés en llegar a un arreglo que beneficie a todos lo más pronto posible. Y en este contexto no es llamativo que cuatro días después de los comicios, YPF anunciara que invertirá con Petronas 550 millones de dólares en Vaca Muerta para el desarrollo de no convencionales, en acuerdo con la estatal neuquina GyP. De la misma forma que se plantea que en el MPN nadie “saca los pies del plato” cuando se habla de mantener el poder y seguir ganando elecciones generales con contundencia, en estos temas de economía de Estado da la sensación de que la frase se puede ajustar perfectamente.


