El dólar alto de los productores

El recorte laboral en las empresas frutícolas, en este nuevo esquema económico luego de las elecciones, es bastante previsible. Los empacadores ya se frotan las manos y entran en el lógico lobby al gobierno para tener un dólar alto (entre 15 o 20 pesos) con el objetivo de ganar rentabilidad y mercados. Sueñan con ese escenario de 2003, con esas tres "temporadas de oro" cuando el ministro de Economía Roberto Lavagna les aseguró altos márgenes de rentabilidad en la administración del ex presidente Néstor Kirchner. Eran tiempos en que parecía que la fruticultura "renacía", luego de una larga noche neoliberal, con el tipo de cambio anclado y las chacras casi desactivadas. Pero eran otros tiempos. En 2003, la mayoría de las fincas frutícolas todavía estaban articuladas para poder producir. La invasión del mercado inmobiliario que se come la tierra productiva aún estaba en una etapa temprana y hasta las tareas culturales (como la poda) gozaban de buena salud. Hoy la situación es distinta. Pocos chacareros pudieron podar y este año desapareció un porcentaje de productores independientes (no asociados a los galpones), que buscaron otras formas de cultivo, como la alfalfa. Además, mucha mano de obra rural se fugó por el incentivo de los sueldos ligados a la industria petrolera. Los pronósticos más alentadores hablan de que será un "año bisagra", pero muchos temen lo peor: que la flexibilización laboral termine de destruir la trama productiva para que quede en pocas manos. Ya hubo una advertencia hace 10 años, con el Censo Provincial de Agricultura bajo riego CAR 2005, donde el 43,7% de la superficie frutícola estaba sólo en el 3,97% de los productores. Una realidad que tal vez hoy podría ser mucho peor.

Algunos creen que 2016 será de transición para la fruticultura con un gran costo para el trabajo.

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