Durante 2015 podrían estar dadas las condiciones para que Neuquén tenga un inicio de clases en paz, pero, mejor aún, que todo el año transcurra en una normalidad que le viene resultando esquiva a la educación pública de la provincia en más de una década.
Marcelo Guagliardo, quien fue secretario general de ATEN durante el período más conflictivo de la historia reciente entre el gremio docente y el Gobierno, volvió a ser elegido por sus colegas educadores para conducir al sindicato durante otros dos años, y la noticia no es un dato menor para las actuales autoridades.
No solamente Jorge Sapag tendrá que convivir con una nueva conducción sindical durante el próximo período lectivo -su mandato finalizará el 10 de diciembre de 2015-, sino también quien resulte electo en los comicios generales de mayo, es decir, 7 meses antes de que se vaya el actual mandatario.
El escenario, inédito, puede vislumbrarse como una gran oportunidad para la “paz educativa”. Pero también podría ser desaprovechado. El resultado dependerá de los dos sectores (Gobierno y gremio), o en todo caso de los tres actores de la escena (Sapag, Guagliardo y quien resulte ganador en mayo).
Otra gran oportunidad que planteará esa coyuntura tiene que ver con las prioridades que asignarán ambos sectores en beneficio de los destinatarios de la educación: los alumnos. Hasta fines de febrero -cuando comiencen las clases- habrá tiempo para decantar los variables salariales, pedagógicas, de infraestructura, etc. Y se verá si, esta vez, el conflicto puede dar lugar al esperado momento para que la educación pública deje de resonar al ritmo de la confrontación.


