Daniel Piñel, el ferretero de Cuenca XV, deberá cumplir prisión domiciliaria alejado de su casa luego de haber sido imputado por la Justicia de homicidio por la muerte de un menor que días antes había baleado su casa y le había provocado heridas en el brazo.
Los vecinos del sector -preocupados por el accionar de las bandas- denuncian connivencia entre Policía, Justicia y delincuentes. Dicen que Cristian Ruarte y los hermanos Jorge y Gustavo Sosa, jefes de los “Champú”, manejan 40 menores a los que proveen de armas y motos para cometer delitos.
Cristian Ruarte, un conocido personaje del hampa, ha sido imputado en varias causas: abuso de armas infracción Ley 23737, homicidio, amenazas, amenazas calificadas, lesiones con arma de fuego, atentado, robo y lesiones. Los hermanos Sosa manejan gran parte de la distribución de la droga y suman entre ambos más de 15 causas.
Los acompañan permanentemente Israel Jeremías Cabreras, con 14 causas en distintos juzgados, y Juan Pablo Alverar (alias el Bolita), con 21 causas en su haber.
De una buena vez debe recaer sobre ellos todo el peso de la ley. Deben sufrir un castigo ejemplarizante para calmar las aguas en el barrio. En esto la Justicia (jueces, fiscales y funcionarios en general) juega un papel importante y debe comprometerse más con la sociedad, que tanto la necesita.
Debe trabajarse en forma urgente desde las instituciones con injerencia en la articulación de políticas efectivas que desalienten la violación persistente de normas de convivencia. No solo se trata de penalizar el delito, sino que debería trabajarse sobre la contención de la marginalidad y de situaciones críticas de los habitantes.


