"El domingo ganamos la mitad de la elección, y la otra mitad la ganamos el jueves”. Con esa frase, que salió de las filas del oficialismo provincial, se analizó el anuncio de que Ramón Rioseco y Javier Bertoldi abrocharon el armado de un frente electoral para competir con Omar Gutiérrez en las elecciones de mayo del año que viene.
Si bien la noticia no sorprendió en el ambiente político, sí cayó como un baldazo de agua fría para Pechi Quiroga, quien tiene la convicción de que sólo con una alianza con el intendente petrolero hay posibilidades reales de ganarle al MPN.
El mazazo viene acompañado de bronca porque en el búnker quirogista aseguran que Rioseco no cumplió con su palabra y se apuró a dar a conocer el acuerdo con Bertoldi ya que les había dicho que recién tomaría una decisión a mediados de mes. Además, hay quienes acusan a Oscar Parrilli de haber presionado y ser el “padre” del anuncio.
Quienes conocen a Pechi, dicen que en la gira mediática que hizo ayer con Mauricio Macri su cara de pocos amigos no solo se debió a los dolores de espalda que dijo tener, sino a que en el fuero íntimo siente que regaló medio año de esfuerzos en hacer una campaña que ahora tendrá que remar cuesta arriba con los otros dos principales referentes de la oposición neuquina en otra vereda.
El MPN es un monstruo políticamente hablando (gobierna desde hace más de 50 años y tiene cerca de 105 mil afiliados en un población de 600 mil) y está tan arraigado en la gente que a veces la línea divisoria entre Estado y partido es casi invisible, pero también es una realidad que en estas décadas, las mezquindades de la oposición han ayudado muchísimo para que se mantenga este fenómeno. Y nuevamente, todo hace pensar que esta situación no variará de cara al 2015.


