El clima en Neuquén

icon
12° Temp
32% Hum
La Mañana

El origen de los piedrazos

El ataque a piedrazos a los colectivos en la ciudad de Neuquén se convirtió desde hace tiempo en una práctica cotidiana, cuyas motivaciones son, hasta el momento, desconocidas.

Puede ser la bronca acumulada por el mal funcionamiento del servicio, aun a sabiendas que los choferes no tienen la culpa de las frecuencias, del precio del boleto ni todas las críticas que por lo general se le hacen al sistema.
Puede ser una increíble forma de entretenimiento para matar el tiempo ocioso. Los propios colectiveros dijeron en más de una oportunidad que se trata de pibes que están sentados sin hacer nada y que cuando pasa el colectivo agarran piedras y las arrojan.
O tal vez no tenga una motivación real y estas acciones surjan de manera espontánea y casi como un reflejo. Cuando algo se repite casi a diario se termina convirtiendo en una costumbre, y después de un tiempo nadie sabe por qué empezó. El mejor ejemplo es el secuestro de colectivos. Alguien lo hizo una primera vez. Después todos empezaron a naturalizarlo como forma de protesta y hoy, por cualquier reclamo, cualquier persona tiene derecho a frenar un colectivo y tomar de rehén al chofer o a cualquier funcionario que llegue a mediar.
Lo cierto es que no hay mucho tiempo para dedicarlo a bucear en esas motivaciones ni para encarar un estudio sociológico que explique el porqué de estas acciones que pueden terminar de la peor manera.
Los choferes pararon el servicio y volvieron a amenazar con nuevas medidas. En el medio hay miles de usuarios que terminarán perjudicándose. Además de los propios choferes, hoy una buena parte de la sociedad neuquina que depende de este servicio está esperando una solución, aunque –a decir verdad– nadie sepa por dónde empezar a buscarla.