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El tomate es fuente de vitamina C y un gran antioxidante

Alimento de bajas calorías, aporta fibras y también reduce la fatiga muscular.

El tomate es uno de los productos alimenticios más populares. Casi todo el mundo tiene algunos en casa y su consumo es muy frecuente. Pero ¿cuáles son sus virtudes nutricionales, más allá de enriquecer nuestras ensaladas? Se trata de una hortaliza baja en calorías, beneficiosa para la salud, que aporta nutrientes esenciales para el organismo como la fibra y la vitamina C, lo que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y nervioso.

Además, reduce el cansancio y la fatiga, y protege las células del daño oxidativo debido a su capacidad antioxidante. También es esencial en la formación del colágeno, de los huesos, cartílagos, dientes, encías, piel y vasos sanguíneos. Como si fuera poco, el tomate favorece la absorción del hierro, por eso siempre se recomienda después de un plato de legumbres comer frutas y verduras crudas, que son la fuente exclusiva de la vitamina C para que el hierro se absorba mucho mejor.

En la verdulería o en una huerta podemos llegar a encontrar una amplia variedad de tomates, en cuanto a dureza, tamaño, color, formas e, incluso, durabilidad, pudiendo encontrar tomates de larga vida que son más consistentes y cuya pulpa se mantiene firme y entera mucho tiempo, pero a costa de su textura carnosa, aroma y sabor. Los hay grandes y redondeados como el gran sol o el corazón de buey; otros medianos como el Daniela; pequeños como el canario, el perita o el más pequeño que es el cherry. Por su forma y color destaca el raf, un tomate verdoso con numerosos surcos y de sabor y aroma muy intensos. En un color marrón verdoso y redondeado está el tumaco, una variedad de sabor intenso y jugoso. Y también, claro, están los tomates secos, que se conservan en aceite de oliva.

¿Cuál es su origen?

El nacimiento del tomate hay que buscarlo en América, entre Perú y Ecuador. Desde ahí se extendió a Centroamérica y luego fue llegando a todos los continentes. En Europa se cree que en un principio se la consideraba una posible planta venenosa, aunque a partir del siglo XVIII ya se empezó a hablar de un cultivo con fines alimenticios y, más allá del mito, no se conocen muertos envenenados por comer tomate. De hecho, junto con la cebolla, es de esos alimentos que se consumen durante todo el año. Se lo puede utilizar en muchísimos platos, en salsas y también en mermeladas. De todos modos, como todo fruto de la tierra, tienen una época en particular en la que son más sabrosos, que en la Argentina va de diciembre a marzo.

Y hay muchas formas de prepararlos. Crudos en la ensalada, la más común. Pisados, para salsas en pastas, carnes y pescados; o en estofados y arroces. Para hacerlos durar, tenemos que tener en cuenta que su piel sea brillante y tersa, y su pulpa firme. Los larga vida son los que compramos en invierno y siempre es importante que estén de un color rojo intenso. De ahí tenemos que conservarlos en un lugar fresco y, en lo posible, que no sea la heladera, mucho menos una no frost: se van a secar y eso hará que pierdan sabor.

Tomate esta duda

¿Es una fruta o una hortaliza?

Botánicamente hablando, el tomate es una fruta, porque se trata del fruto de la planta herbácea del fruto de las solanáceas. Entonces, ¿por qué lo ubicamos habitualmente en el rubro de las hortalizas? Porque desde el punto de vista alimentario el tomate es una hortaliza ya que no lo consumimos como postre sino en crudo, en ensaladas o cocinado en muchos platos. Esa es la diferencia fundamental y de ahí viene la confusión, porque el tomate lo usamos como condimento en platos principales, o plato propio, por eso en nuestra dieta está en el casillero de las hortalizas.

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