Tenerife.- Los amantes de las emociones gastronómicas fuertes tienen, desde esta semana, un nuevo restaurante donde saciar su apetito. Eso sí, mejor que no sean pudorosos, y fundamentalmente que puedan viajar, porque se trata del primer restaurante nudista de España. Se llama Innato Tenerife, está en San Isidro, al sur de esta isla, y su propietario es el empresario italiano Tony de Leonardis.
El primer restorán nudista del mundo se había inaugurado a mitad de año en Londres bajo el nombre The Bunyadi. La lista de espera inicial para adquirir una entrada contó entonces con más de 37 mil personas.
Quizás debido al éxito del local londinense, De Leonardis quería llamar al suyo igual, pero al final un problema con el copyright hizo desistir al hostelero italiano.
En Innato, los comensales no deberán despojarse exclusivamente de su ropa, sino que también tendrán que dejar sus teléfonos celulares y demás aparatos tecnológicos en el guardarropa, para poder disfrutar de una cena en “un ambiente de lo más orgánico”, según se puede leer en la web del establecimiento. Bambú, madera y la luz tenue de las velas serán los elementos distintivos de la decoración del local.
La cocina, que se supone que es lo realmente importante en un restaurante, confeccionará los menús a base de pescado, carne o verduras y hortalizas orgánicas, cocidos al fuego de leña y maridados con los mejores vinos biodinámicos –la máxima expresión de los llamados vinos naturales– de Tenerife. Todo, según se lee en la web de Innato, para ofrecer “bufete afrodisiaco presentado encima de espectaculares mesas humanas”. Los vegetarianos también tendrán sus platos, como por ejemplo el que el chef italiano Olindo Donadio ha llamado “Huevo de Franco”, que consiste en un huevo escalfado, puré de papas, trufa y una velouté de parmesano.
Hace unos años, Innato –que llevaba un año cerrado– era un restaurante especializado en carne de avestruz, y de hecho en la finca anexa aún quedan unos 40 ejemplares de esta ave.
Aunque se trate de un restaurante nudista, también se permite que las personas más pudorosas puedan probar el menú vestidas, aunque no podrán probar, sin embargo, el particular postre que sirve el lugar.
Este proyecto va más allá de construir un restaurante conocido por comer sin ropa, sino que su dueño, Tony de Leonardis, pretende crear además un camping en una antigua granja de avestruces en donde que aquellas personas que así lo deseen puedan pasearse como Dios las trajo al mundo.
“Nuestras sillas llevan encima una funda desechable de un solo uso y los invitados visten una bata que también va encima de ellas”. Innato Tenerife. En su página de Facebook
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