"Estaba preparada para el desnudo total y las escenas fuertes"

Desafiante. A los 21 años, la actriz se desnuda en su primer protagónico en cine, Sangre en la boca, y se anima a las escenas de sexo con Leonardo Sbaraglia.

Paula Bistagnino

Especial

Desde que tiene memoria quería ser actriz y nunca quiso dedicarse a otra cosa. Tenía 4 años y era fanática de Chiquititas. Iba a ver el espectáculo al teatro y se subía al escenario hasta que la bajaban los patovicas. Quería estar arriba. Hija de una odontóloga y un fabricante de cartón corrugado, fue un poco difícil convencer a sus padres. Así que recién a los 8 empezó a ir a comedia musical y a los 10 años quedó primero en una obra infantil y al año siguiente en Chiquititas.

“Al principio nunca quedaba y pasé muchos no, así que mi mamá siempre me decía que no iba a quedar para que no me ilusionara”, cuenta la actriz, que recién tiene 21 años y una decena de tiras televisivas en su trayectoria.

LA escena fuerte: "Me puso más nerviosa hacer las escenas de boxeo que las de sexo. Porque ya teníamos más confianza con Leo".

Desde que empezó, a los 10 años, no hubo un solo año en el que no hiciera tira: Patito feo, Consentidos, Dulce amor, y así hasta llegar a Los ricos no piden permiso. “Nunca lo sufrí, porque era lo que quería. Pero en un momento empecé a buscar que me vieran y me llamaran para otro tipo de proyectos. Me sentía preparada”, confiesa.

–Cuando te dijeron que tenías desnudo total y escenas de sexo, ¿cómo lo tomaste?

Todo bien, porque estaba lista para eso. Me acuerdo de que en el casting y me dijeron: “Es un desnudo total”. Perfecto, no hay problema. No estaba limitada por eso. Había tenido un desnudo en una película de Pablo Echarri, que tenía una participación, pero es como un contraluz y no se ve. Este es mi debut en escenas fuertes.

–¿Y cómo fue hacerlo?

Me puso más nerviosa hacer las escenas de boxeo que las de sexo, porque cuando llegamos a hacer esas escenas ya teníamos mucha confianza con Leo… Y todos me preguntan qué pasa con la escena erótica. Y la verdad es que es muy difícil en ese momento conectar con el otro. Conecté con leo en otras escenas mucho más que en esas. Hay tanta gente mirando y estás tan expuesto que estás pensando en disimular los nervios. Así que es raro que pueda pasar algo.

–¿Y verte?

Fue fuerte. Me acuerdo de que las primeras escenas que vi fue cuando fui a hacer el doblaje y entré y había un montón de pantallas conmigo desnuda, con gente trabajando en distintas cosas, ahí tomé dimensión. Pero estoy muy contenta. Soy consciente de que es una exposición muy grande y nadie me puso un revólver en la cabeza.

–¿Cómo creés que va a ser para tus padres?

Y… No es algo de lo que se hable mucho, pero no creo que vengan al estreno. Ellos lo entienden, pero otra cosa es verla conmigo.

–¿Qué te atrajo del personaje de una boxeadora?

Esa cosa animal que tienen el personaje, casi salvaje, la incentivación por salir adelante, venirse sola de Misiones a Buenos Aires a intentarlo. Creo que es una historia muy esperanzadora. En medio de la necesidad, claro, porque es quedarse en la miseria o venirse a buscar un sueño.

–¿Sabías algo de boxeo?

Nada. Cuando me llegó el guión y sentí que era un personaje para mí, la llamé a Betiana Blum y ella me dijo: “Lo primero que tenés que hacer es ir y subirte a un ring”. Así que me fui a un gimnasio en Martínez, del karateca Medina, y probé. Y después hice una audición con Leo y quedé. Y ahí empecé a entrenar, a hacer una dieta especial, todo; porque no tenemos dobles. Fueron dos meses así todos los días. Lo peor fue dejar de comer pastas, porque soy tanísima.

–¿Ayuda eso a entrar en el personaje?

Sí, en este caso totalmente. No sólo lo físico sino sentir que estás solo arriba del ring con otra persona que sabés que te puede desfigurar. Yo admiro a los boxeadores por el coraje y la valentía que tienen.

–¿Venís de un mundo barrial y popular o te es ajeno lo que se cuenta en la película?

Sé lo que es un barrio. Yo nací en Avellaneda, me crié con mis abuelos en Villa Fiorito. Mis abuelos eran muy humildes y mi mamá también. Ella pudo salir del barrio y estudiar, así que yo ya nací en una clase media en la que no había necesidades. Pero conozco muy bien el conurbano y el barrio. Naturalmente tengo esa llegada.

La joven actriz vive un momento único y espera nuevos desafíos en un largo camino a recorrer.

Despertó los celos de Joaquín

"Él sabe. Es actor, no abogado, así que lo entiende. Los dos queremos lo mejor para los dos. Y sé que tiene ganas de ver la película, pero tampoco creo que venga al estreno. Es mucho. A mí al revés todavía no me tocó, pero ya me va a llegar. Soy celosa, bastante, pero no en este ámbito", dijo y agregó: "Sé que tengo para aprender, no es que me parezca perfecto mi trabajo para nada, pero eso no es por inseguridad. Me gusta ver mis errores para crecer".

–¿Sentís que hay un antes y un después ahora?

Al empezar a hacer este tipo de proyectos está bueno mantenerse en un camino para que lleguen más cosas, que vean que corrés riesgos y que te animás.

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