En Toulouse, unas 16 mil personas, según los organizadores, desfilaron por segunda vez en cuatro días "por las libertades, la paz, contra la barbarie". Los manifestantes, que desafiaron un viento glacial, fueron convocados por los sindicatos y diversas asociaciones, entre ellas la Liga de Derechos Humanos.
El diario Libération publicó ayer reportajes en bares y cafés de provincia. "En la oficina, en el café, en el vecindario, la gente se muestra más afectuosa de lo habitual. Se da la mano, se abraza", describe. En la plaza de la República en París, al igual que tras los atentados de enero, adultos y niños depositan flores, encienden velas y dejan esquelas o banderas francesas en altares improvisados. En Le Mans o Chartres, centenares de estudiantes de secundaria realizaron marchas. "Se necesitará mucho amor", rezaba en letras de color rosa un trozo de papel enarbolado por una joven.
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