Fue un veranito muy corto

Mauricio Macri está dispuesto a cruzar todos los límites con fuego para implementar su lógica política del achique del Estado. Ayer, las balas de goma disparadas contra los municipales de La Plata -por unos 5200 despidos (o ¿cese de contratos?)- fueron la antesala de lo que podría venir en este complejo verano, donde hay pocas reacciones pero mucho debate doméstico. El PRO ha instalado un concepto arraigado en buena parte de la sociedad. Tal vez, en el 51% que votó al macrismo. Es esa idea que dice que quien tiene un empleo estatal es una suerte de parásito que vive de los demás. En forma

La represión en La Plata enciende la alarma en la región. Aquí, ATE quiso copar la Casa de Gobierno. Hubo repudio.

paradójica, el macrismo esculpió la idea del "empleado eficiente" despolitizado y no militante, como un sujeto que se ajusta a los cambios, vaivenes y reestructuraciones del mundo laboral. En Neuquén, el fenómeno prendió de otra manera. Es una provincia difícil y mucho más para los gobernantes que saben que la relación con el sindicalismo es como manejar cerca de un barranco. Es que sólo bastaron tres despidos en el EPAS (además, eran delegados) para que ATE reaccionara de manera impulsiva, intentando copar la Casa de Gobierno, como un claro mensaje de lo que le podría esperar al gobernador.
Queda claro que los sindicatos saldrán a la calle en 2016. Esta vez, por una recomposición salarial en serio, tras el "sinceramiento" del 40% luego de la salida del levantamiento del cepo al dólar. Carlos Quintriqueo tal vez ya quiere olvidar la foto del apretón de manos con el gobernador, cuando este era candidato antes del 26 de abril. La mayoría de los gremios entró en un noviazgo que el contexto nacional va dejando atrás.

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