Hoy te dan, ¿y mañana?

Omar Gutiérrez cosechó un par de gestos de Nación que le darán alivio financiero. Recibió adelantos de coparticipación por 1000 millones de pesos y la promesa de que en abril se elevarán los precios del gas en boca de pozo, un reclamo constante de las administraciones neuquinas durante la última década. En plena consumación de la salida de Miguel Galuccio de YPF, cerró filas con Guillermo Pereyra y se sumó a la cruzada contra la paralización de equipos. La jugada sorprendió a las altas esferas de la compañía porque ambos habían dado el visto bueno al ajuste de YPF un mes antes, cuando se acordó el preventivo de crisis. ¿Sabían Gutiérrez y Pereyra que la suerte de Galuccio estaba echada? Como sea, el gobernador se trajo desde Buenos Aires la promesa de la reactivación de 5 de los 21 equipos que YPF paró en diciembre, además de la ansiada suba del gas. Sin embargo, el partido recién comienza. Si se duerme en el festejo del gol, a Gutiérrez lo pueden sorprender mal parado de contra. Será crucial la elección que haga Macri en torno a la nueva conducción de la empresa. La gestión de Galuccio se caracterizó por una fuerte apuesta a la inversión y al desarrollo de Vaca Muerta, y por una gran injerencia en la política energética. Si -tal como pretende un ala de la alianza Cambiemos- desembarca en la petrolera un CEO preocupado por repartir dividendos entre los accionistas, bajar la deuda de la compañía y restarle influencia política, y que decida levantar el pie del acelerador hasta que se recupere el precio del crudo, Neuquén tendrá un panorama sombrío. YPF concentra el 70% de la actividad petrolera. Si caen sus inversiones, el mismo destino correrá la economía local en tiempos en que la recesión golpea la puerta.

Si YPF baja las inversiones, lo sufrirá la economía neuquina, cuando la recesión golpea la puerta.

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